Falsos testimonios y falta de criterio en redes


Whatsapp, Facebook y en menor medida Tweeter, están pantanosamente inundadas de memes, reenvíos, cadenas y opiniones que la inmensa mayoría de usuarios propaga:

– Noticias del tipo “que mal estamos”
– “Que mal gobierno saliente/entrante”
– Memes de buen rollismo “positivo” con “filosofía” edulcorante. En otras palabras, creen que pensar positivamente cura enfermedades, evita accidentes y evade en general las leyes de la física.
– Mentiras sobre salud disfrazadas de ciencia o “sabiduría popular”
– Perogrulladas con tono de libraco de auto-ayuda “firmadas” (atribuidas erróneamente) por un autor famoso
– Amarillismo sobre fenómenos “astronómicos” que abusa de la falta de pensamiento crítico

En general, el copiar/pegar/”compartir” sin el menor esfuerzo por comprobar la veracidad, la fuente correcta, la intención subyacente o la calidad de la “información”.
Calificar en base a sesgos cognitivos, a creencias, a emociones y costumbres ancladas en prejuicios.
“Compartir” (propagar) sin emitir juicio u opinión personal, sino solo lanzar la piedra y esconder la mano.
Pegar algo en el muro FB o en un grupo de Wathsapp es para muchos presumir como si ellos hubieran escrito eso. Creen que obtienen fama por ser los primeros de su entorno en dar la noticia, contar el chiste o alarmar.
Pero nunca escriben algo propio.
Nunca emiten opinión.
Nunca explican que comparten algo que hará mejor el día o la vida a sus conocidos porque ellos se tomaron la molestia de investigar que es cierto lo que ponen….ni intentan demostrarlo. Se convierten en vehículos zombies de ideas alarmantes, peligrosas o francamente mentirosas. Y lo peor es que “creen” fervientemente que dicen algo correcto.
Tener buenas intenciones no lo convierte a uno en buena gente.
Abundan (son los más) los ignorantes bienintencionados que propagan conceptos que nos atrasan como sociedad. Echan al traste como si nada, el trabajo racional, científico, basado en años de estudiar un tema y nos sumergen en un nuevo oscurantismo digital torpe, chabacano, inmediato, dando explicaciones simples a problemáticas complejas en las que el “sentido común” ya no funciona.
Desparraman placebos que palian por breves momentos los síntomas de malestares crónicos, políticos, de salud, del desánimo emocional de nuestras grandes urbes. Pero nunca resuelven las causas. Nunca diagnostican en base a evidencias. Nunca proponen nada cuando se quejan.
No está mal contagiar ánimo, alegría, o convidar una buena foto a mis conocidos. Contar uno que otro chiste o presumir unas vacaciones o un a un hijo que se gradúa. Por eso son redes sociales. Pero invito a no pegar nada en sus muros que nos sumerja en la paranoia, el conspiracionismo o los miedos irracionales. Aprendamos a tener criterio propio y no rebotar las ideas (buenas o malas) de los demás sin pasarlas por el tamiz del juicio crítico y el pensamiento racional

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