Sesgos cognitivos en la arena política

Quienes me conocen saben de mi interés en las falacias argumentales y en el conocimiento de los sesgos cognitivos. En las últimas semanas, dos temas que se sobreponen han estado invadiendo las redes sociales (debería aclarar que es en algunas bien definidas burbujas de opinión o “cámaras de eco”) con una evidente manipulación o el afán de crear confusión mezclada con borreguismo. Los temas son el manejo de la pandemia por el gobierno y la descalificación y descrédito de López Obrador, con un preocupante aumento en el insulto, la diatriba y la distorsión o descontextualización de lo que haga o diga. Justo es decir que hasta estas semanas, las descalificaciones se daban en ambos lados del espectro político, pero es verdad que ahora la andanada de memes, audios y videos editados y en una buena mayoría descontextualizados, provienen de aquellos interesados en crear confusión, desánimo o desestabilización. Hasta la idea de un no tan velado golpe de estado o manotazo político.
Cada vez es más notoria en la ciudadanía la falta de criterio propio, surgido de un pensamiento crítico, del leer entre líneas y de contrastar opiniones. La gente, en su gran mayoría, no tiene las herramientas para ello y no existen asideros que evidentemente emitan verdades. En estos tiempos, hasta quienes deberían de ser guías morales, o capellanes del bien actuar tienen agenda, intereses y manipulan. Con o sin dolo. Asumiendo una posición de faros cuya luz debe guiar comportamientos, tomas de deciciones y conductas. No seguir sus pautas es ser descalificado como “individuo non grato” para el grupo social en el que intente interactuar. Como un paria al que etiquetar, al que prejuzgar, al que insultar y de quien burlarse sonoramente.

¿Cómo entonces hacerse de un criterio propio? ¿Cómo desarrollar un juicio equilibrado que mantenga la ecuanimidad por sobre el escándalo, o el escepticismo sobre la calificación inmediata de alguna acción, opinión o evento?

Un buen inicio es darnos cuenta de cómo funciona nuestro pensamiento ante sucesos o informaciones que nos llegan a través de “las redes”. Cómo es que nuestro cerebro está fabricado por eones para actuar de manera automática, por razones de evolución, ante estímulos del exterior. Somos buscadores de patrones y actuamos frente a ellos de manera instintiva. Esto está muy bien para correr rápido ante un león escondido en la sabana, pero ya no funciona tan bien en un mundo complejo llenos de claroscuros en donde el conocimiento es más valioso que la respuesta automática.

Por ello es bueno conocer los sesgos cognitivos con los que nuestro cerebro trata de tomar atajos para ahorrar tiempo y salir bien librado. Todos estamos expuestos a que estas respuestas inmediatas hagan mella en nuestra conducta y nuestros juicios. Conocer estos sesgos, junto con la otra herramienta del pensamiento que son las falacias de argumentación lógica, son un modo de elaborar, con un buen porcentaje de acierto,  el juicio correcto sobre lo que dicen, por ejemplo, los medios y los políticos en turno. Los invito a investigar con más detalle esos sesgos cognitivos. Para darnos una idea de algunos de los más notorios, traduje una infografía muy bien armada que puede dar luz sobre nuestros fallos de pensamiento racional…
(Clic en la imagen para verla en tamaño completo)


Se puede leer el artículo original donde apareció la infografía (en inglés) Vale la pena leerlo completo, se sorprenderán del parecido entre el manejo político de cualquier país.
Haciendo clic aquí

Más sobre sesgos cognitivos que he escrito en este blog:
http://www.tempusfugit.mx/Luxaeterna/Sesgos_Cognitivos-paraweb.pdf

Disclaimer por enésima vez:
No soy amlover, ni partidario de la 4T, ni de ideología “comunista”. Mi apartidismo me permite, sin necesidad de defender a ninguno, ver lo más objetivamente aciertos o errores en bandos opuestos polarizados en los que unos y otros apoyan o detractan al contrario y salen a defender acciones de sus co-religionarios independientemente de si están equivocados o no.
Javier Sánchez de la Barquera

Quitar a un presidente…

Algunos, en las redes, hacen labor de convencimiento azuzando a sus lectores o seguidores para que se unan a un “movimiento” para quitar de la presidencia a López Obrador. Un grupo de empresarios regiomontano designó prácticamente como presidente (o candidato a presidente) a un “accionista” de Soriana, la cadena de tiendas de autoservicio. Otros han colocado “peticiones en “change.org” (que no tienen ningún valor de representación y que pueden firmar tres o cutaro veces los mismos) para “demostrar” que son miles los que no quieren que siga el presidente. Cosa que es evidente, ya que las elecciones no las ganó AMLO con unanimidad de votos, pero aún queriendo, esos inconformes no pueden poner a quien ellos quieran o quitar a quienes no quieran. Esta es mi HO, desde mi torre ascética en la montaña:

En cualquier democracia que se precie de serlo ningún grupo de empresarios que se sienta molesto, desbancado de los negocios, o que crea que tiene mejores ideas puede quitar a ningún presidente. Para quejas e ideas hay caminos democráticos, legales y que nada tienen que ver con posicionamientos oligárquicos.
En mi opinión, ese “movimiento” para quitar de la presidencia a AMLO, ayudado por el envión que da la crisis de la pandemia, y distorsionando y confundiendo la información en medios, lo está haciendo en el peor de los momentos. Que se quede el país sin una estructura gubernamental (y sin asidero a ningún plan de acción que medianamente esté aceptado por la mayoría) es suicida. A esta gente no le interesan los ciudadanos, les interesa no perder sus negocios, recuperar sus canales de influencia en contratos y negocios y el que haya un impase violento no les importa con tal de que queden bien parados en la debacle.
No están acostumbrados a ser oposición y hacen todo lo que criticaban de la anterior oposición, pero elevan el listón de inconformismo y están dispuestos al golpe de estado, o al manotazo político.
No basta tener la razón, hay que hacerla valer por medios legales y democráticos. Y si ellos tuvieran (sin conceder) un punto de razón, el único camino es la concertación legal, la paz social y la democracia. ¿Ellos dicen que no se puede por medios legales porque la mayoría en las cámaras no se los permite? bueno, eso es exactamente la democracia, tienen que esperar entonces a que terminen los tiempos que tienen para gobernar aquellos a quienes la anterior elección puso en el gobierno. Sorry, es la manera de cambiar a todo el gobierno. Mientras, deben hacer uso de la negociación y la concertación para obtener que sus ideas (o parte de ellas) sean adaptadas a la nueva forma de gobernar. Pero ellos mismos han dinamitado constantemente la posibilidad de cualquier negociación, insultando, polarizando, poniéndose de pechito para que en el script megalómano de la 4T se les catalogue de “conservadores reaccionarios”, usando etiquetas que permean en la ciudadanía, sintetizando el “buenos vs. malos” que le encanta a la historia del “progreso”.
Entrar en ese juego perverso de vencidas solo sale perdiendo el dueño de la cantina, porque cuando alguno gane, el local será destruido por una trifulca cantinera donde espejos, muebles, botellas y mesas quedarán hechos pedazos.
Eso con independencia de que los periódicos y medios utilizan el sensacionalismo para propagar cuanta noticia genere espectación y los sigan aquellos cuyas burbujas de opinión coinciden visceralmente con la visión de su “bando”. Ya de los miles de bots y generadores de comentarios en redes, pagados por ambos bandos, creen más y más ruido mediático después hablamos.

Otra lectura que se sobrepone  a las intenciones de los empresarios disconformes es la de una estrategia para la preparación de una animadversión hacia la figura de AMLO para que su gobierno sea percibido como desastrozo e ir preparando el camino para las elecciones del próximo sexenio. Para ello un ambiente de confusión, una andanada de comentarios cada vez más burdos descalificando, desacreditando y ya de manera descarnada insultando es un río revuelto donde convencer a los desconcertados ciudadanos se torna más fácil ya que se prima la emoción por sobre el razonamiento.
Tiempos para leer entre lineas todo y formarse un criterio razonado si dejarse llevar por la corriente.

Li Po y la luna

La luna llena de mayo 7, en cuarentena. Clic en la imagen para zoom
(5 exposiciones diferentes lente 200mm imagen cropeada)

Tomo una botella de vino
Y me voy a beberla entre las flores.
Siempre somos tres,
Contando a mi sombra y a mi amiga, la luna.
Cuando canto, la luna me escucha,
Cuando bailo mi sombra también baila.
Terminada la fiesta…
Los invitados deben partir.
Yo, desconozco esa tristeza.
Cuando marcho a mi casa,
Siempre somos tres,
Me acompaña la luna y me sigue mi sombra

LI  PO

Opinar en la red

No quiero ser la voz que tenga la razón, quiero ser una voz racional aunque me equivoque, una voz que provenga de pensar racionalmente aunque me equivoque, una voz que haya dejado de lado la víscera, el prejuicio o la descalificación. Una voz que no busque indicar la paja en el ojo ajeno sino una que exprese un criterio propio después de revisar los propios errores. Quiero ser alguna voz de entre muchas que desenmascare el razonamiento deficiente, el bulo, el fraude, la mentira con dolo, la patraña o la conseja de abuela tomada como dogma de fe.
No quiero tomar partido conjurado en una realidad compleja llena de claroscuros en la que no se puede dar aval a alguien sólo porque pensó bien alguna vez en algún tema o demonizar a alguien sólo porque se equivocó una vez en alguna decisión.
Quiero ser una voz que cuando exprese una opinión antagónica se comprenda que habla de ideas no de personas.