El Periodismo responsable y ciudadano… el gran ausente

La atmósfera nacional está sobrecalentándose. Y no me refiero al cambio climático, sino al ambiente político-social. Las burbujas de opinión, o cámaras de eco repiten memes y bulos, creando polarización entre bromas y veras algunos, incendiarios otros.
A la angustia generada por una pandemia que afecta globalmente, pero que se ceba en países que tratan de salir a flote con lo que pueden, se suman los oportunismos de quienes ven una veta explotable en su afán por ensuciar lo que haga su némesis política, económica o competitiva para obtener adeptos a su visión sectaria.
Hay muchísimos temas que pueden (deben) mejorar en las decisiones de un gobierno con un país cuya problemática complicadísima rebasa cualquier expectativa. Los problemas puntuales son en muchos frentes. Nombraré solo algunos de los más evidentes que requieren pronto debate de especialistas y cuyas soluciones no deben ser “juzgadas” por los medios o por los usuarios sin una exposición clara hecha por especialistas mostrando pros y contras.
– Transparencia en la utilización de impuestos.
– Un manejo de criterios en lo tocante a lo científico y tecnológico que no tenga un componente ideológico, pseudocientífico o de intereses monopólicos.
– Una apertura a las diferentes expresiones de arte y cultura sin el etiquetado ideológico que se le está dando.
– Una narrativa más allá de buenos y malos, fifis y chairos, conservadores y tranformadores, ricos y pobres.

Pero para que ese debate se dé, la peor manera es la confrontación, el insulto y el descrédito de quien difiere. Los medios legales y democráticos, los canales para dirimir esos temas, son fundamentales.

En este clima lleno de descalificaciones e insultos, hasta se está llegando al borde de un no tan disfrazado golpe de estado o una confrontación entre grupos de poder, llevándose entre las patas a las masas de opinantes que son manipulados con técnicas psicológicas muy estudiadas.

Por otro lado, la falta de cultura democrática, en donde expresar ideas y argumentos es base fundamental, en un país con cero capacidad de juicio racional, ese ejercicio de diálogo es inexistente.
“Para que voy a explicar un tema o siquiera enterarme un poco de él si puedo apelar a los miedos y sentimientos. Si puedo denostar, desprestigiar, confundir, polarizar, desestabilizar.”

Lo que no es ni ético ni razonable, sino suicida y bajuno es valerse de triquiñuelas mediáticas, echando mano de argumentos torcidos, trozos de declaraciones editadas a modo, descontextualizar, darle sentidos diferentes a lo expresado, etc.

Cada semana se busca una nueva nota que use cualquiera de esas tácticas de desinformación. Van de lo profesionalmente armado a lo grotescamente mal hecho.
Son el escandalito de los próximos días, que se suma a la cascada de tonteras que se suben a las redes. No se puede explicar una porque ya salió otra y de la anterior ya no se habla. Es una táctica de desinformación conocida. Una cascada de acusaciones, chistes, bulos etc. que por su número es imposible comprobar o defender o desarmar.
Inundan redes y medios con banalidades y memeces.

La de esta semana es lo de que AMLO dijo que “no mentir, no robar o no traicionar también ayuda a que no de coronavirus”.
Si hay quienes mienten, roban o traicionan, como los que suben bulos, los que dan datos o noticias falseadas, los que venden falsos medicamentos, aparatos o terapias, quienes ponen en redes interpretaciones con dolo para crear animadversión,  entonces propician que la gente en medio de una pandemia se contagie. No es difícil de entender.
Se necesita querer torcer las cosas cuando se notifica que el presidente dijo que eso es lo “único” que se necesita. De hecho, dice “eso ayuda mucho a que no de coronavirus”.
¿Ya no se puede pedir a los ciudadanos un comportamiento medianamente civilizado? Como si hubiera dicho algo religioso, o mágico, cuando es simplemente ético.
Es obvio que se refiere a la actitud de la gente, no solo de los posibles contagiados, sino de los que medran con la desinformación (aquí deberían anotarse muchos medios informativos y pseudo-reporteros, pero esa jiribilla fingieron no comprenderla), la comercialización deshonesta o los que crean confusión llevando agua a sus molinos.

Para comunicar lo que se debe hacer en la pandemia el gobierno pone diario una “conferencia” con especialistas a nivel nacional. Si unos reporteros sin conocimentos médicos o científicos le preguntan a alguien que no es epidemiólogo en una conferencia matutina ,  y que ha repetido constantemente que “hay que hacer caso a los especialistas”, buscando respuestas ambiguas para colocar una nota,  pues ya tienes el próximo titular de “la pendejada que dijo el cacas” (a ese nivel está el periodismo nacional). El problema es entonces de quien en vez de comunicar algo que ayude a la ciudadanía, o interpretar correctamente lo dicho, prefiere sacar una nota controversial, irresponsable y sin ánimo de ayudarnos a todos en este vendaval. Una forma más abyecta de empeorar las cosas no me imagino. Una prensa que está confirmando lo que (malamente y con una absurda generalización) opinó el interpelado en otra mañanera: que los medios están siendo amarillos o dolosos.
Que triste panorama. Pobre México, con borregos de ambos bandos, sin juicio crítico, con odios y sesgos. Así ¿cuándo?
Todo es sensacionalismo, todo busca la confrontación de ideas, la exageración, la molestia visceral. Y ya está el escandalito semanal para las redes. El ruido mediático.
Medias verdades y confusiones creadas por la prensa y los odiadores profesionales:
“Dijo Gatell que ya podían salir a las calles”
– Cuando nunca ha dicho eso
“Dijo que ya había domado a la pandemia”
– Cuando lo que se dijo es que en algunas zonas se estaba llegando al “pico” y si hubiera una meseta y un comienzo de descenso en contagios, se podría pasar con semáforo a la mentada “nueva normalidad”
“Dijo que ya habíamos aplanado la curva”
– Cuando lo que se ha explicado insistentemente es que aplanar la curva no es detener los contagios, que debido a que no existe ni cura ni vacuna ni defensas naturales, solo nos queda elongar en el tiempo el total de casos que tristemente pero indefectiblemente vamos a tener, para que no haya saturación y colapso en la deficiente infraestructura de salud que tenemos. Comparado con lo que se ha visto en países de Europa, en EUA y en Brasil, el número de contagios (y defunciones) que tiene México representa un manejo si no excelente, por lo menos muy razonable, ya que los casos están repartidos en más de 4 meses. A eso se le llama aplanar la curva. ¿Puede levantarse la curva? Sí, depende de que no se relajen las medidas. ¿Depende eso del gobierno? Sí, como tambén de todos nosotros.
“Hoy hubo mil muertos en un solo día”
– Llevar el marcador de muertos es la forma más despreciable de noticias carroñeras. Es un dato que en términos de toma de decisiones epidemiológicas hay que tener muy presente, pero para utilizarlo para medir si se hace bien o mal una estrategia hay que tener conocimientos muy puntuales de manejo de estadísticas y comportamiento epidemiológico. No es un partido de futbol. Pero es que además, el número de fallecidos que se colocan en los informes diarios no son los ocurridos en ese día. Dependen (se ha explicado constantemente) de la cantidad de casos resueltos por laboratorios. Pero aún en el supuesto de que fuesen mil, no debe llevar a sorpresa ese hecho. La SSA ha dicho desde un principio que pueden ser decenas de miles los decesos y que la rápida escalada en estos picos por zona, aunada a la negligente relajación de las medidas de “Quédate en casa” impulsadas por alcaldes y gobernadores varios han hecho un “teléfono descompuesto” en el que mucha gente cree que ya terminó la cuarentena. (Donde otra vez falló el periodismo al no aclarar lo que se dijo insistentemente en las  conferencias diarias. Un fallo de comunicación enorme en un periodismo que se debe al derecho de la gente a estar correctamente informado y no a estar expuesto al  chisme del día. Los reporteros, si no les queda algo claro, están obligados a informarse correctamente. No pueden salir con que “recibimos explicaciones confusas”. Para eso son profesionales. Sobre todo cuando es  tan importante comunicar correctamente y con información que cualquiera que haya seguido las conferencias diarias entendió correctamente) Con la evidente escalada de casos en contagios y decesos, de la que ya había advertido la misma SSA que era probable si no se atendía a las recomendaciones de no salir. Desde el día de las madres se notó un hartazgo de reclusión.
“Los datos de los hospitales son falsos”
– Dicho así sin presentar otros datos, verificables y de fuentes confiables que sustenten el dicho. Pero es muy fácil comprobar que los hospitales no se parecen en nada a lo que ocurrió en Italia, Epaña, EUA, Francia, Wuhan etc. Y durante meses. Si eso hubiera sucedido, los periódicos estarían inundando de noticias amarillas mostrando muertos, dolor, médicos desesperados, etc. ¿Ha habido problemas, muerte, saturación temporal, desabastecimiento? ¡Por supuesto que sí! es una Pandemia y no se estaba preparado. Pero es obvio que hay niveles y por el momento (aclaro, por el momento) eso no ha sucedido.
“El índice de letalidad es el más alto del mundo”
– Cuando no se sabe del concepto letalidad en epidemiología, y que en realidad solo funciona localmente según los datos que obtenga cada gobierno, y tomando en cuenta que tiene un márgen de error. Es solo un indicador secundario. Nadie sabe cual es realmente el índice de letalidad del Covsars2. Nadie.

Si aceptáramos que el gobierno no lo está haciendo bien, aceptemos también que nadie ayuda a que lo haga bien. Ayudan a hacer más grande el hoyo.
En una época en la que se deben dejar a un lado las diferencias, quieren irresponsablemente partir el barco en dos. En ese río revuelto que se crearía si en estos momentos se depusiera al presidente, nadie tiene un plan, una solución un modo de salir a flote. No solo es obvio que habría dos visiones enconadas a partir de ese aciaguísimo momento, con los consecuentes peligros de levantamiento del México bronco, sino que quienes queden con el poder tendrán un país menos democrático, más totalitario, más lleno de impedimentos para ser libres. En su imaginario México mejor, se darían privilegios a quienes apoyaron el cambio y las cosas no serían diferentes, pero sí más opacas, menos proclives a la discusión democrática, mas cercanos a las dictaduras oligarcas. Porque en un escenario así, el que tenga dinero manda.

 

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Cajón de sastre:
Sobre los jilgueros del derrocamiento
En mi opinión, antes de sumarse a cualquier iniciativa, la ciudadanía se debe informar muy bien qué mueve a esos grupos como el FRENA. No todo es miel sobre hojuelas y nadie debería seguir a un grupo porque tiene puntos de coincidencia con inconformidades. Esto es una guerra entre empresarios y se valdrán de todo para sumar inconformes a su causa. Mucho cuidado. El FRENA tiene uncomponente golpista y un componente separatista. Quitar y poner un presidente no es un juego y la mayor parte de las veces sale más caro el caldo que las albóndigas. Acendrar odios entre dos visiones (por lo menos), en un momento crítico en el que la economía mundial se tambalea no parece muy prudente. Es obvio que no se tiene la certeza de que quitando a un gabinete y poniendo a otro se va a resolver nada. Lo que sí es seguro es que se volverá revuelta total. Para quitar presidentes hay que hacerlo por la vía legal.
Les dejo un artículo que podría darles una luz sobre lo que hay atrás del FRENA. Cada quien toma sus propias decisiones, pero tomen decisiones racionales, no con la víscera.

https://www.eluniversal.com.mx/opinion/salvador-garcia-soto/el-frena-o-la-rebelion-de-los-regios

Va mi acostumbrado

Disclaimer por enésima vez:
No soy amlover, ni partidario de la 4T, ni de ideología “comunista”. Mi apartidismo me permite, sin necesidad de defender a ninguno, ver lo más objetivamente aciertos o errores en bandos opuestos polarizados en los que unos y otros apoyan o detractan al contrario y salen a defender acciones de sus co-religionarios independientemente de si están equivocados o no.
Javier Sánchez de la Barquera

 

2 comentarios en “El Periodismo responsable y ciudadano… el gran ausente”

  1. Quizá el mayor error en la actual pandemia es que,a pesar de los números tanto de fallecidos como de casos activos,el gobierno solo está siendo un informador y no actúa en consecuencia de los números,no interviene y no analiza sus fallos para evitar aún más desastres.
    Creo que nos hacen falta gente especializada en el uso de ventiladores,ya que,según las cifras,gente intubada muere en un 80 y tantos por ciento de los casos,y eso es debido a que no existe el suficiente personal de salud capacitado para llevar a cabo ese tipo de tareas (intubaciones).
    Creo que nadie,o casi nadie pregunta,habla ni expresa algo acerca de este tema,que debiera ser una columna vertebral en esta terrible pandemia.

    1. Como ese hay muchísimos temas que los ciudadanos pueden expresar como problemática y ventilar en las redes, pero todo es insulto, queja, acusación, búsqueda de culpables.
      En lo que respecta a que el gobierno está solo actuando de informador, a mi no me lo parece. En efecto se ha aumentado la capacidad hospitalaria, se ha estado coordinando el intercambio de pacientes en zonas saturadas, se está haciendo lo posible por llevar insumos médicos y de seguridad personal para médicos y personal en hospitales, se coordina información estadística para evaluar las acciones que se deben tomar en todas las zonas y como eso mil cosas más. Es un problema enorme y hay un atraso económico mayúsculo. Somos un país extremadamente pobre. Pero los que viven en ciudades, que tienen carro, universidad, casa trabajo computadora solo somos un 6% de la población, y son los que más se quejan y perciben que la cosa se les pone difícil. Falta mucha congruencia y hay que mirar a todos niveles. No hay soluciones fáciles y rápidas y nadie propone, solo se quejan del error del gobernante en turno.

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