¿Por qué hay tantos muertos por Covid en México?

¿Todo es achacable a “un mal manejo de la pandemia por el gobierno”?

Como todos los gobiernos en todos los países, ha habido aciertos y errores sobre los que se fue aprendiendo. Las determinantes socio-económicas y la condición de desigualdad en la población han sido punto de partida.
Dejando de lado las visiones inocentes que suponen que cerrando fronteras, confinando antes de lo que se hizo, “sacando más pruebas”, o proveyendo ayuda económica a negocios y empresas (sin explicar de donde saldrían los medios, o abandonándose a un endeudamiento suicida), la realidad de la pandemia es que no existe cura o tratamiento y los contagios solo se detendrían momentáneamente constriñendo al país a un paro de actividades generalizado (imposible por otro lado, dadas las condiciones de una población que en su enorme mayoría viven “al día”) y que, como se ha visto en otros países, solo funciona con disciplina férrea y durante etapas y cuyos rebrotes terminan por permear contagios más temprano que tarde. Las masas no se pueden pastorear. Todo lo anterior sin tomar en cuenta que sectores con alto poder de liderazgo tienen ideas absolutamente reacias al confinamiento, y se dedican , en cualquier país, a minar los esfuerzos de los gobiernos que insisten en la reclusión y las medidas de contención mínimamente realizables.

Sin embargo hay que tomar en cuenta, sí o sí, las siguientes causales que en nuestro país han desencadenado un número elevado de fallecimientos:

Por qué hay tantos muertos por covid en México.

1. Por irresponsabilidad e ignorancia de la gente.

2. Por la obesidad, diabetes y otras comorbilidades.

3. Porque los gobiernos anteriores deconstruyeron un sistema de salud que ya era insuficiente e ineficiente.

4. Porque no hay suficientes médicos especialistas, ni protocolos que tengan una suficiente certidumbre de eficacia para tratar a los enfermos de covid19.

5. Porque en el tema de la pandemia los partidos políticos, en estos momentos críticos y de emergencia nacional, en vez de cerrar filas como parte de una comunidad nacional que es  afectada en su totalidad sin importar filiaciones o ideologías, han preferido politizarlo y llevar agua para cada uno de sus molinos. Es imperdonable la ceguera que nos está afectando a todos.

En este tema de salud (como en el de una conflagración) el bien común debe privar por sobre ideologías y los partidos deberían de apoyar una estrategia única que se sienta asentada en decisiones científicas y mostrar unión. Todos los demás temas de gobierno deben tratarse en otra esfera, en esta es mandatorio que todos tengamos un mismo rumbo. Constitucionalmente es la SSA la que debe llevar la batuta, y los partidos, aún con diferencias de visión, están obligados no solo a acatar sino a apoyar a esa instancia para salir del hoyo TODOS.

6. Por otro lado, cada estado en la república tiene tamaño y población en muchos casos similar a la de un país entero y cada estado tiene su propia Secretaría de Salud y sus estrategias, y cada uno intenta controlar la movilidad de las personas, orillado por condiciones particulares como la geografía, la densidad poblacional, la cultura, la alimentación, la economía doméstica, el transporte, las presiones de empresarios, las fake news, los medios mal-informando, la estúpida guerra sucia entre oposición y gobierno, polarizando en un tema que debería ser tratado como prioritario, la mentalidad que tiene el pueblo de que el gobierno los tiene que salvar, la comodidad de buscar culpables, los vendedores de humo, pseudociencia, remedios milagro y dióxido de cloro y otros que alejan de la prevención correcta, el rio revuelto para obtener ventaja política, la poca comprensión de como se calcula el índice de mortandad comparando sistemas y países con diferentes técnicas y tamaños de población y sobre todo a la dejadez innata (no la tildaré de estupidez, pero es muy cercano el calificativo) de nuestra especie _en términos de cantidad de gente_ comparada con la poca cantidad de genios, profesionales inteligentes y proactivos.

7. Por la increíble tergiversación de la verdad (dolosa unas veces y mercantilista del morbo en otras) de los medios tradicionales que en lugar de ayudar a transmitir buena información y propagar conductas, explicar reglamentos y contagiar a la gente de responsabilidad, se dedican a buscar errores, a criticar, a sesgar lo que dice la SSA, a contar muertos, además de crear notas sensacionalistas amarillistas y “clicbaits”.
No es temerario decir que miles de muertes se deben a ese desfachatado y suicida manejo de la información en medios tradicionales. Eso, que en mucho forma parte de una evidente guerra sucia, ha contribuido de manera sustancial, repito, sustancial, a que la gente no haga caso, o esté en contra de lo que trata de decir la autoridad -local o federal- o a predisponer a la duda, a la incertidumbre, al malestar enardecido o a la dejadez.

En este punto yo acuso a medios tradicionales y a “politólogos” y conductores de noticieros (que no periodistas), junto con columnistas cuyo sesgo es inocultable, de tener las manos sucias no de virus sino de muerte de compatriotas.
Si en un momento vieron mensajes ambiguos o confusos de las autoridades, en lugar de ayudar a clarificar se tornaron en buscadores de errores sin propuestas de mejora, en reproductores de memes, fake news, distorsiones de conceptos y numeralia. Espantando más que explicando, azuzando más que apoyando, presentando amarillismo en lugar de promover unidad, solidaridad y restañamiento del tejido social. Ha sido el peor manejo de información de la historia moderna del país.
Ya de los que propagan sin mediar juicio crítico y son carne de cañón de bulos y fake news lo dejamos como fango pegajoso que sirve para ahondar más la confusión, el odio y el enardecimiento.

 

 

Nota: El icono del sars cov está tomado de Fundación 10.

Una respuesta a “¿Por qué hay tantos muertos por Covid en México?”

  1. Así es, ni más ni menos.
    Solo encuentro explicación, o trato de encontrarla, en intereses golpeados, directa o indirectamente.
    En el fondo, egoísmo químicamente puro. Personal, de grupo, de ‘clase’ social.
    Fantasmas como… ‘vamos a ser Cuba o Venezuela’. Etc.
    Y la masa linchadora no para. Recarga baterías y otro empujón.
    A ver cómo queda el Congreso este año de elecciones. De eso depende si la lucha se vuelve más sórdida o se busca un giro mejor para el país. Un atemperamiento de medidas tal vez.
    Ya veremos.
    Buen artículo, Javier.

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