Decidir entre lo malo y lo peor

La ensalada de opciones de candidatos a la gubernatura de Nuevo León es un ejemplo perfecto del estado de pudrición del sistema político mexicano. El hecho de que se esté escogiendo la fruta que se vea menos podrida, en lugar de tener una esperanza de mejora es lo mismo que pasa en toda  la República en términos de opciones políticas que se ofrecen a los ciudadanos. Mientras los partidos estén representados por los mismos personajes impresentables, o sus testaferros títeres, las cosas no van a cambiar en cuanto a protección de intereses económicos, de influyentismo empresarial de grupos o de una ayuna representatividad ciudadana. Cambiar esa mentalidad lleva tiempo y solo se soluciona si el ciudadano deja de entrar en el juego de la manipulación y la especulación como si fuera una pelea de gallos o una liguilla futbolera sin fijarse en lo fundamental. Los inexistentes “cómos” del cambio prometido. Todo es un gatopardismo de libro. Simular que todo cambia para que nada cambie.
De la caballada presentada en NL ninguno se salva. Es increíble que ningún partido pueda escoger a un candidato con inteligencia, con principios, con visión de estadista y con sensibilidad para cualquier estrato ciudadano y que la gente lo mire con confianza y le deposite su apoyo. Todos los candidatos deben favores, patrocinios, mañas anteriores, y se cuidan las espaldas entre ellos, fingiendo hacer guerra sucia para que al final sus grupos de apoyo los sostengan. La tamaleada está más evidente que en el box o la lucha libre. No importa cual quede, todo tiende a seguir igual, con los desgarrones normales entre grupos de poder, pero negociando una vez pasadas las elecciones.
Ni una luz en el camino.

Percepciones
En cuanto al golden boy del partido Movimiento Ciudadano, tristemente es un producto de branding digital, enfocado a nuevos votantes (que son muchos) y a un sector que está en contra absoluta de AMLO.
Clasista, mirrey, chabacano, pijo (no se trata de que sea mala persona o prepotente, sino con una visión moldeada por una idiosincracia de cuna y educación de clase) ‒jamás va a entender a la clase media para abajo, y no gobernaría para todos‒ falta de experiencia, visión simple de la realidad. Como todos, hace promesas de lo que el neoleonés quiere escuchar, dudosa preparación escolar (no es importante que tuviera o no títulos, sino mentir sobre ellos u obtenerlos de forma sucia). Su principal modo de ganar votos es estar en contra de AMLO y además le ayuda el que los demás candidatos contendientes son unos impresentables. Basándome en su participación en el senado, en donde más de uno se lo chamaqueó respondiendo a sus intervenciones (que en realidad solo eran para fotos de campaña), se deduce que está sumamente verde como para aguantar al coyotaje profesional de su oposición, incluida, pero no solamente la 4aT. Quienes piensan que será “contrapeso” a las ideas del actual gobierno federal, olvidan que no se trata de estar en contra de todo lo que represente a MORENA, sino que el arte de la política es la negociación. No el encontronazo estéril entre trenes, sino la criba de lo que es viable, lo que abona en mejoras y lo que es perfectible. Dada su bisoñez seguramente gobernaría, como Medina, manejado a control remoto. No especularé sobre sus patrocinios de carteles non gratos… solo me preocupa bastante quién será quien termine con el control de mando de ese dron inexperto.

En cuanto a la candidata por MORENA, más de lo mismo, solo que ahora con bandera de un partido que no ha tenido una base importante de militantes o de meros votantes en el Estado de Nuevo León. El cóctel podría funcionar para el partido que apoyó a AMLO. Parece ser una buena táctica salir a abrazar las estrategias del actual gobierno federal y obtener votos de esos simpatizantes ya que una buena cantidad de votantes están a favor de la 4aT, pero no lo pueden expresar en las redes o en el día a día, dada la atmósfera de linchamiento que se tiene en el estado, ‒baste mencionar que “chairo” o “pejezombie”, son los adjetivos más decentes para referirse a ellos, pasando por insultos o por acusaciones de ser unos pendejos que no saben nada o que “tienen la culpa de que un dictador esté gobernando”‒ por lo que será una buena toma de muestras sobre el verdadero potencial que tiene la 4aT en el estado. Clara Luz es a todas luces (pun intended) otro dron. No tiene una opinión propia, sino un script dictado por el partido y por su marido. A diferencia de Samuel, con ella podemos estar seguros de quién maneja el control. Seguramente no llegará a la gubernatura, pero será interesante ver hasta donde llega la molestia (o hasta donde se permite que se exprese esa molestia) de la ciudadanía de cualquier estrato social con los partidos PRI ,PAN Y PRD y que no ve con malos ojos lo logrado por la 4aT.

Con respecto a los candidatos del PAN y del PRI, la percepción que generan ambos ha sido la proverbial falta de confianza, el consabido tejemaneje de cochupos, influyentismo, abuso de poder y falta absoluta de preocupación por la ciudadanía, a la que ven como mero capital político, comprada o cooptada por sindicatos, por voto corporativo o por promesas que gobierno tras gobierno se hacen a comunidades pobres con populismo y despensas. Su principal déficit de confianza proviene de las veces que han estado en el poder sus partidos sin resolver lo que ahora vuelven a prometer. Ya la andanada de guerra sucia con la que unos y otros se enlodan y de la que salen a relucir secretos a voces solo sirve como listado de los temas en donde han tropezado. Tanto Adrián de la Garza como Fernando Larrazábal tienen el defectito de pertenecer a las cloacas políticas. Tratar de hacer un candidato creíble basado en bravuconerías y un machismo alfa de quinta no ayuda a formar el golem que gobernaría con mano dura y con visión de estadista a un Nuevo León moderno que requiere que la ciudadanía confíe en sus administradores y que se avance en términos sociales y económicos. Ambos candidatos de los partidos hegemónicos del pasado están infectados de pasado político y de favores a deber, espaldas que cubrir y negocios que favorecer.
Es triste ver cómo una vez más las pláticas de cantina (ahora en pandemia son en whatsapp) tratan de pronosticar quién será el que gane la contienda, como aquellos tiempos donde en la presidencial se opinaba quién sería “el tapado”. De planes sociales, económicos o de modos de proceder… nada.
De gente capaz o capacitada, no para la maña, sino para la administración pública… nada.

Algún modo habrá para hacer ver a los partidos esta sensación ciudadana de insatisfacción, de incertidumbre (en muchos casos de certidumbre de que la cosa va mal), esta frustrante desesperanza que surge de no ser tomados en cuenta. De ser utilizados, manipulados por redes y medios, por opinólogos pagados, por pseudo-gurús politólogos que lo que hacen son artículos de opinión donde todo son chismes y especulaciones, caricaturas, chistoretes o poemuchos. Pero nunca de como puede hacer la ciudadanía para cambiar la rutina malévola, como educar en derechos, en procedimientos de queja ciudadana, en como formar plataformas de información basadas en derecho, en reglamentación en como ejercitar ciudadanía. En parte, el INE debería estar dando cursos sobre todo eso. no solo como aval o supuesto árbitro “neutral” sino como educador de normas y derechos ciudadanos. De como evitar caer en el engaño, no solo poniendo multas sino explicando a la ciudadanía de qué mañas se valen partidos y candidatos para que la gente entre en ese circo de barrio de quinta que son las elecciones de cualquier representante ciudadano.
Todo está puesto para la escenografía, nada es claro, prístino y transparente, todo está pensado para la interpretación torcida del reglamento, para la desinformación dolosa sin castigo, para la falta de educación del ciudadano a la que el INE está comprometido en sus estatutos. No basta dejar que los partidos informen o convenzan, sino que existan instancias gubernamentales de educación ciudadana para saber exigir a los partidos y tener voz y voto en las decisiones de candidaturas. Que la militancia tenga métodos para incidir en esas decisiones, hoy por hoy tomadas cupularmente. Ya se vio que las candidaturas independientes son pobres contendientes si les falta poder de convocatoria, presupuesto y modo de asegurarse una masa crítica de votantes.
Y la ciudadanía durmiendo el sueño de los justos, en la cómoda apatía o enardecida y cooptada por medios y la sarta de desinformadores profesionales.

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