Desinformar como estrategia.

De Escila a Caribdis

Entre Escila y Caribdis y las sirenas mediáticas.

La atmósfera preelectoral en México está densa.
La estrategia de la “oposición”, que no existe como tal, sino una amalgama de afectados quejumbrosos sin planes o propuestas, es una receta recurrente no solo en México, sino en varios países. Lo que se ha dado en llamar Golpe Blando” en contraposición a “Golpe de estado”
Desafortunadamente está bajo guion de desestabilizadores profesionales.
Parece que lo que voy a decir es conspiranoico, así que quien lo lea, intente pensar cómo se han dado las cosas desde que quienes manejaban los hilos del entramado de corruptelas, reparto de prebendas y negocios, compadrazgo, toma de decisiones no democráticas y de franco desfalco de la nación están quedando sin su coto de poder.
Actualmente el guion (la receta, de manual) se aplica en España, con colores locales, y es la misma receta que en México, y así lo fue en Argentina, en Perú, en Colombia (con resultados desastrosos de momento) Bolivia , Brasil y Venezuela (con Guaidó). En varios de esos países, ese guion buscaba no solo desestabilizar al gobierno en turno, sino, de ser posible, quitarlo del gobierno.
El guion pasa por diferentes etapas (no necesariamente ordenadas, sino más bien sincrónicas), que son ejecutadas por organizaciones financiadas por grupos de poder económico (que entre otras cosas son dueños de medios) y por intereses extranjeros injerencistas y cada tema/clave tiene sus ejecutores.
Las claves/meta son

  • Crear en la población (específicamente en grupos que hayan sido afectados por alguna de las modificaciones de la administración en gobierno*) la idea de que todo está mal, y que empeora por culpa del gobierno.
  •  Denostar al supuesto líder (en el caso mexicano, AMLO) para que pierda credibilidad. Todo se vale. Es un naco, un ignorante, un desharrapado, un mentiroso, un déspota, un autoritario, un corrupto, no tiene clase, nos representa mal internacionalmente. Hasta llegar al insulto protervo. Todo con la intención de cosificar al personaje. Una cosa sin valía. Algo fácil de odiar.
  • Propagación de distorsiones, montajes, exageraciones, datos inexactos o sesgados, o directamente falsos. “Mancha, algo queda”
  • Maniobrar con supuestas ONG para darle un carácter de protesta civil o de “vigilancia” de la actuación del gobierno, pero que en realidad actúan como entes políticos y de presión partidaria (o simplemente desestabilizadora).
    Buena parte de esas ONGs son financiadas por capitales extranjeros.
  • Utilizar medios internacionales a través de articulistas pagados, para hacer creer que internacionalmente nos ven de tal o cual manera, citando al diario como si fuese la opinión del diario y no al articulista, con opinión independiente del diario que lo publica.
  • Cacería sin tregua de cualquier error de dicción, de ambigüedad en una oración, de lapsus mentis, de frase que pueda tomarse con diferente sentido. Sin dejar de lado los errores normales de cualquier humano.
  • Enardecimiento basado en la sensibilidad de la ciudadanía a temas de protección a la niñez o la salud. o sea, dirigidos a la respuesta visceral, no a la racional.
  • Culpar por las secuelas de vicios anteriores (y ocultos) de otras administraciones aduciendo que es tiempo suficiente para que se notaran cambios
  • Utilización de la ignorancia promedio para instaurar el miedo a un peligro nacional en forma de comunismo-socialismo bolivariano, proclive a regalar nuestros impuestos a gente que no trabaja y hasta incautar o expropiar propiedad privada “como Chávez”. En este mismo rubro, la propagación de la idea de que se está ante autoritarismo, uso faccioso del poder, gobierno dictatorial, y persecución política. En el caso mexicano, se lanzan bulos contradictorios como “el presidente maneja el INE”, “El presidente quiere desbaratar al INE”, o “el presidente maneja al poder judicial”, “el presidente ataca al poder judicial”, o se lanzan otros con carácter difamatorio “el presidente está contra las instituciones y la constitución”, “el presidente mete las manos en el proceso electoral” Esta última distorsionando una frase en la que, al alertar y acusar de delitos electorales a candidatos a gobernador, dijo que sí se metía, como lo puede hacer cualquier ciudadano, para denunciar un ilícito. En realidad, y en total contraste con lo que hacían gobiernos de quienes lanzan esas acusaciones, el actual gobierno no ha hecho uso de sus estructuras en beneficio de su partido para adulterar la voluntad de los ciudadanos.
  • Instaurar la idea de que el gobierno está en contra de los empresarios, generalizando y sin matices o separación entre grupos que están en contra de sus ideas.
  • Jamás (jamás) hablar en medios convencionales de ningún tipo de logro ya sea económico, de transparencia en la ejecución, de corte de corruptelas, de no endeudarse más de lo inevitable, de creación de infraestructura, de soporte a la población necesitada, de desmilitarización programada, de efectividad en la recaudación, de mejor manejo del presupuesto, de mejora en la impartición de salud y educación sin importar condición social, de la consigna de actuar conforme a derecho.
  • Creación sin tregua de mantras, memes, clips, caricaturas, con frases slogan para soltarse ante cualquier argumentación que refute la nota distorsionada, la noticia falsa o los datos cherry-picking. De tal manera que se utiliza una cascada de slogans y supuestos errores cometidos por el gobierno a desestabilizar sin que venga al caso en el tema que se está tratando. La técnica, que se usa también en debates es atacar, al que argumenta en contra, con una andanada de temas que por el tipo de medio en el que son soltados (en su mayor parte en twiter o en whatsapp, no se pueden contestar ni en tiempo ni espacio, dejando la sensación de que cómo no se refutan son ciertos. Los mantras son frases hechas desde “las medicinas de los niños con cáncer”, “el anillo al dedo”, “el video de Pío”, “los millones de la prima”, “el avión en rifa”, “los detentes contra el Covid”, “es que Bartlet”…Todos temas que han sido refutados hasta el cansancio, pero que se repiten como llevar un crucifijo a una batalla entre zombies.
    En este sentido, el meme o el chiste facilón, casi siempre ofensivo es un poderoso corrosivo porque es propagado con una supuesta intención jocosa, pero lleva el aguijón de la mentira, la descalificación o el intento de cosificar a un personaje. Siempre valiéndose de la falacia del “hombre de paja”.
  •  Desinformación profesional a través de granjas de bots para esparcir miles de veces en redes sociales miedo, la descalificación, la nota falsa, el video editado, las estadísticas trucadas, la percepción de que el país se hunde.
  •  Pago a grupos de choque, que van desde pseudo-anarquistas, feminazis, agitadores infiltrados en marchas pacíficas etc. Esta clave es ganar sí o sí. Si el gobierno actúa: “represores”, si no actúa “ineptos”.
  • Estridencia en declaraciones y puestas en escena “denunciando” teatralmente ante autoridades supuestos delitos.
  •  La minimización de los errores del pasado, aduciendo errores millonarios de la actual administración y el mantra de “robó más el pri” como si con esa frase se demostrara que el gobierno pone pretextos para no resolver problemas y de que ha habido suficiente tiempo para cambiar las cosas, esto es, poco más de dos años (también omitiendo que a quienes quieren regresar el poder son aquellos que prometieron que cambiarían las cosas e hicieron menos, durante sexenios completos). La clave es reducir la problemática a cuestiones hiper-simplificadas que supuestamente se pudieron haber compuesto en lapso corto de tiempo.
  • Denostación, denigración e insultos a quienes abiertamente profesan una simpatía con el gobierno, mezclando el clasismo más discriminatorio, la intolerancia más tóxica y la etiquetación de culpables por haber puesto al “peor gobierno de la historia” evidenciando una memoria selectiva que raya en la ceguera, y llamándoles imbéciles, iletrados, necios, nacos, zombies. No importa que con ello transparenten, al hacerlo, su profunda bajeza moral e intelectual, creyéndose superiores y confundiendo preparación escolar con inteligencia y sabiduría, y en última instancia, derecho de pensar diferente.

El problema con ese guion desestabilizador es que en sus etapas tardías logra imponer un estado de insatisfacción, desánimo y enardecimiento que anima a la violencia.
El tono de estridencia se puede notar en países como España (o la época de campaña de Trump y su política de desinformación durante su gobierno), en donde partidos de ultraderecha, como VOX, a base de enunciados abiertamente fascistas han logrado jalar a unos inconformes derechistas del PP que ahora se percibe como de centro (!), comparado con la ultra extrema posición de VOX. Tono que ya cobra sus efectos en el desgarre del tejido social.
Baste leer estas líneas de una tuitera española esta semana:

Hace algunos años hubo un juez en Córdoba que también era médico y filósofo y retrató en palabras lo que nos está sucediendo.
“La ignorancia conduce al miedo,
El miedo conduce al odio.
El odio conduce a la violencia.
Esta es la ecuación”
Averroes supo en el siglo XII definir el ciclo que hoy, vitaminado por los algoritmos y las redes sociales, está dinamitando desde dentro las democracias del mundo y la convivencia de sus sociedades. Lo que hemos vivido esta semana es una muestra más de nuestra mayor amenaza.
Esta situación está provocando una nueva división social entre aquellos que han interiorizado el odio como una forma de comunicación legítima y deseable y quienes nos horrorizamos al ver el estropicio que esto causa.
Y en el fondo de todo, la felicidad de las personas. Gente buena, radicalizada por las mentiras que han fabricado ante sus ojos una realidad deformada. Gente expuesta a las formas más festivas y mortíferas de inocular odio: los memes, los montajes humillantes directos al whatsapp
Odiar es, en determinados grupos, una conducta de integración social. Si no participas en el festival, eres un blando o no eres de los nuestros. Cuantos más memes y mensajes políticos recibas y compartas, más integrado estás.
Esto se va a llevar por delante mucho de lo que somos hoy: gente que ama la vida, deja vivir y siempre tiene una mano fuera del bolsillo por si alguien la necesita.
Tenemos ante nosotros la lucha o la derrota más decisiva en mucho tiempo.

La guerra de desinformación.

En el caso mexicano, estas claves se propagan más efectivamente entre ciertos grupos cautivos debido a que los medios tradicionales, radio, tv y prensa (RTP), son herramienta en manos de los grupos afectados por los cambios de paradigma. Por primera vez en la historia de México, el gobierno en turno tiene a los medios convencionales en contra. Varios motivos llevaron a esa desafortunada distorsión del papel del periodismo. Entre ellos, puedo mencionar algunos, como la utilización por regímenes anteriores de los “líderes de opinión”, bajo sueldos prebendas y privilegios, que denostaron durante años a la oposición y con información sesgada (y falsa en muchos casos) desinformaban a la ciudadanía. Ante este panorama, el actual gobierno decidió no utilizar a esos medios y recortar de forma sustantiva los patrocinios que tenían televisoras, periódicos y revistas y difusoras de radio, así como pagos individuales a comentaristas y líderes de opinión.
En su gran mayoría, los medios RTP actúan con diferentes estrategias para recuperar o para desestabilizar abiertamente al gobierno, aceptando capital de empresarios que se oponen a la actual administración, en unos casos, y en otros ejerciendo cierto nivel de chantaje para recuperar contratos o escribir y opinar “a modo”.
Ante esta situación tan novedosa, el gobierno instaura un canal de comunicación directo para dar a conocer avances de los que no se habla, o se habla sesgadamente en los medios tradicionales, en obra pública, mejoras sociales, lucha contra la corrupción, avances en recaudación y contra la evasión, cambios estructurales en manejo del presupuesto (por ej. en eliminación de fideicomisos), modificación de programas sociales, eliminación de figuras fiscales, como el modelo de outsourcing. Sin embargo, últimamente una buena parte de los comunicados por ese medio gubernamental, la llamada Conferencia Matutina, se utiliza para refutar distorsiones, bulos, fake news y en muchos casos como medio para ejercer un “derecho de réplica” que no tiene en RTP.
Un cambio fundamental en el actual modelo de comunicación, es el desarrollo de las redes sociales a través del internet. Estos nuevos canales de información han democratizado la opinión, llevando al ciudadano común un tipo de información que en tiempos no muy remotos se le escatimaba, se le ocultaba o se le disfrazaba según las necesidades del gobierno en funciones.
Esa forma de recibir noticias, a través de editoriales, columnas de opinión, noticiarios con comentaristas y “mesas de debate” generaron un tipo de receptor no participativo, cautivo, moldeable, con pocas posibilidades de reflexión debido a la pobreza y parcialidad de los datos que recibía, pero sobre todo, acostumbrado a creer a pie y juntillas en el comentarista favorito, en el politólogo con más carisma o en el periódico que por costumbre recibía, a través de generaciones, y que reforzaba su status clasemediero. Mismo público cautivo, preparado a nivel medio superior, pero profundamente bombardeado por la desinformación a través de los medios que estaba acostumbrado a rumiar y sobre los que nunca tuvo como opinar, si no era para encajar en el grupo social escalador que no tenía idea (o no le interesaba) de lo mal que estaba el México bronco.  (Para mayor detalle, escribí sobre eso aquí) Aquellos socio-económicamente menos favorecidos no tenían voz ni voto, ni había medios informativos dirigidos a ellos. Las noticias “para los que sabían”, siempre estaban patrocinadas por los autos que no se podrían comprar, los bancos en donde nunca colocarían su dinero, los productos que no estaban a su alcance.
Los politólogos se turnaban con los expertos en inversiones y las noticias de la bolsa se daban como si a todos los mexicanos les fuera de vida o muerte saber como estaba el Dow Jones o como había cerrado el índice Nikei.
Con este nuevo modelo de comunicación entre ciudadanos, los medios RTP no han sabido cómo acotar la información a la interpretación que les interesa, y son rebasados por las noticias que salen antes en redes que en medios informativos. Por ello la compra de bots y la desinformación vía redes es prioritaria para que el nuevo modelo de transmisión de noticias no sea efectivo. No parece que hayan podido contener esta andanada de comunicadores y periodistas independientes más capaces, por generación, de adaptar sus contenidos a las redes que los anquilosados medios RTP tratando de volverse digitales. Aún con la incipiente red de internet, que no llega a todos lados, la telefonía celular es una enorme vía para llegar hasta con los menos favorecidos socio-económicamente. Hay más obreros, albañiles, jornaleros, estudiantes, trabajadores con un celular que escuchas de programas que antes eran la única forma de medio enterarse de lo que ocurría en el país. Sin embargo, estos se enfrentan a un poder mediático con muchos más recursos económicos para compra de espacios en youtube, twiter, whatsapp  (es muy probable que los concesionarios de Tweter y FaceBook en México inclinen la balanza a grupos con intereses similares) y tienen mayor poder de producción profesional de contenidos en cápsulas, videos, o memes que los informadores independientes. Hasta el momento, el gobierno ha depositado una buena cantidad de su información en esos medios no profesionales, que gozan, en gran parte de la ciudadanía de mayor credibilidad ante desgastadas figuras comunicadoras o “politólogas” que han apoyado mercenariamente (y sabido como secreto a voces) a gobiernos corruptos.

¿Todo lo ha hecho bien la 4aT?
Es innegable que, como cualquier gobierno, el de la llamada transformación ha cometido errores. Enumeraré solo algunos que creo que en términos de lastre político no suman a la mejora del país y han comprometido el alcance de logros en la creación de un nuevo paradigma de la visión de país.
No trataré de comparar los errores que se cometieron en otros sexenios, simplemente hay que notar que, en su gran mayoría, esos errores del pasado eran ocultados o en el mejor de los casos presentados con parcialidad o con flagrantes e inescrupulosas faltas a la verdad. La percepción de caos actual (percepción de un segmento muy específico) cultivada con el guion que mencioné anteriormente, define en gran medida lo imposible que es hacer un comparativo. La comparación, si algún día se hace, será pasado un tiempo suficiente de valoración, si es que antes no desemboca en un deseado (por muchos suicidas) descarrilamiento.
Me referiré no a las pifias, errores humanos, malas decisiones o detalles puntuales, que son cometidos por cualquiera y de cualquier partido en el poder, sino a los que considero son estrategias, perspectivas o políticas que han afectado la confianza en el gobierno y que hubieran sido pulidas, estudiadas cuidadas y hasta evitadas. Esos errores son los que comentaré. No estoy hablando de visión ideológica, que para eso se tiene democracia y si se le da la oportunidad a una visión diferente de lo que se había votado o digamos, aceptado como elegido por las mayorías (o sea que también dejaré de lado las bizantinas polémicas con el tema de los fraudes electorales), pues hay que aceptar que durante seis años hay que actuar democráticamente y permitir que se desarrolle esa visión.

  • Comenzaré por lo que considero una estrategia que, si bien explica la intención de un cambio (una transformación), ensució innecesariamente la atmósfera y  se ha convertido en un impedimento para la negociación o la tolerancia. Me refiero a la narrativa de “conservadores contra liberales”, que escaló a la desafortunada frase “fifís contra chairos”.  Es un lastre para una transformación en la que todos serán afectados. Había otras narrativas para explicarlo, pero en el afán de que el concepto de neoliberalismo lo entendieran las clases más desamparadas, (no solo económicamente, sino culturalmente) se hiper-simplificó a nivel de libro de primaria de los 50s, y en la simplificación dañó a tirios y troyanos. Aún cuando el discurso es un teatro super-estructural, y que en la práctica el gobierno acepta y promueva la iniciativa privada, la libertad de expresión, la libre empresa y la aceptación y necesidad de inversionistas, en el discurso no ha dejado de ejemplificar el cambio con esa narrativa cuasimaniquea de buenos contra malos.
  • Otra estrategia más incómoda que errónea y pésimamente explicada han sido los recortes a rajatabla en presupuesto, programas sociales, fideicomisos y reglamentos fiscales. En este punto, el error es una total falta de capacidad de comunicación. Esto, aunado al mencionado guion desestabilizador no hace sino que la desinformación sea de dos vías: una criticando por fas y por nefas y otra sin explicar los beneficio que tendrían esos cambios por sus canales oficiales y por medio de campañas en redes. Ha faltado imaginación y oficio a la hora de comunicar decisiones.
  • Una  estrategia equivocada más es la concerniente al papel que juega la ciencia en la 4aT. Una estrategia que solo me explico por su cercanía con una izquierda pachamama, inocentona, pseudo-humanista y nacionalista (en un mundo global, donde lo nacionalista no debe ser tomado como  “una defensa a ultranza de la soberanía nacional amenazada por el imperio”  sino como una mística grupal, con cultura tradiciones y costumbres que conforman “lo mexicano” y que sirva de unión y hermandad entre Estados, a veces muy diferentes en culturas e idiosincrasia). Esa estrategia sobre el modo de entender a la ciencia como actividad encausada a resolver problemas socioeconómicos mexicanos, dándole un cariz ideológico,  es perniciosa, nociva y ajena a la verdadera razón de la existencia de la ciencia, que debe ser investigación pura.
    Una cosa es que, dados los conocimientos que se generan con la ciencia, la tecnología pueda encauzar proyectos que ayuden a la problemática nacional, pero nunca al revés. La ciencia no tiene ideología, y la cancelación de investigación de temas de ciencia pura, calificándolos de “ciencia neoliberal” es una tremenda barrabasada.
    Peor aún es que se consideren al mismo nivel que el método científico los llamados “saberes ancestrales”, que se actúe, por ejemplo, sin apego al consenso científico sobre transgénicos y organismos modificados genéticamente, aduciendo peligrosidad para el medio ambiente o que herbicidas probadamente eficaces y perfectamente seguros (bajo protocolos e instrucciones correctas, como cualquier herbicida) sean prohibidos “porque las trasnacionales quieren vendernos productos cancerígenos”, reduciendo con esa prohibición la capacidad de producción de los agricultores.
    O que se acepten como de igual valía las “medicinas tradicionales” y la herbolaria indígena que la medicina científica. Un paso atrás en el progreso del conocimiento y en el estancamiento de los grupos indígenas, a quienes hay que acercar al mundo moderno, respetando sus costumbres, pero brindándoles la oportunidad de gozar de las ventajas del conocimiento científico.
  • En paralelo a la cuestión científica tenemos a la cuestión cultural. Es un error favorecer  solo aquella cultura que sea “nacionalista” o que tenga claras raíces tradicionalistas o regionales. La batalla por salir de la “cortina de nopal” ya había sido ganada por los artistas plásticos de los 60s, quienes abrieron las vías de la cultura internacional a aquel mundo reducido a lo local que era la visión cultural de lo revolucionario nacionalista , que tuvo su razón de ser, pero que ya nos alejaba del concierto global. José Luis Cuevas lo explicaba así “Quiero en el arte de mi país anchas carreteras que nos lleven al resto del mundo, no pequeños caminos vecinales que conectan sólo aldeas”.  El arte es solo una de las aristas culturales, salir de la cortina del nopal permitió un México más contemporáneo y no uno que solo se viera el ombligo, Es un error asirse a una visión regionalista para basar en ello una transformación del país. Una transformación que no se puede quedar en lo político y que para ello tenga que sacrificar libertades culturales. Si bien no están coartadas o en peligro, esas libertades no gozan de igual soporte gubernamental y, al igual que los proyectos científicos de ciencia pura, son poco o nada apoyados.
    Bien haría la 4aT en remediar esa visión miope de lo cultural. De lo mucho que puede mejorar una verdadera utopía de transformación realizable.
  • Otro error de fondo, este no del todo imputable a la 4aT, pero sí a su dejadez en el tema, es el constante recurrir del partido MORENA a políticos que ante buena parte de la ciudadanía dieron mucho de qué hablar en el pasado y colocarlos sin tomar en cuenta a las bases.
    Debo decir que en este punto no hay partido que se salve. De hecho, son los que menos basura tienen en sus filas, si nos detenemos a ver en sus filas a nuevas generaciones de jóvenes comprometidos. Hay que decir que Morena es un Frankenstein ni mejor ni peor que los otros partidos, sin embargo hay mucha juventud con ideales que no se acerca ya a los partidos del pasado y han visto en MORENA una posibilidad. La sangre joven aún carece de experiencia, si bien esta menos maleada que los golden boys de los demás partidos, que en su mayoría son hijos de dinosaurios caciques y politicastros. Este tema es crucial para entender/aceptar que la política mexicana está pasando por un resquebrajamiento estructural de un modelo que ya reventó. Se nota un despertar de ciudadanía joven que se dedica a hacer periodismo, podcast, cine, negocios, empresas y actividad profesional con una nueva y vivificante mística. Por el momento esta nueva generación no tiene cabida en el agonizante mundo político de partidos e instituciones electorales incrustadas en el pasado. Desafortunadamente por ello no se acercan a la vida política, pero su visión es muy lozana y parece que encontrarán modos de surgir políticamente como opción verdaderamente ciudadana.
  • Me inclino a mencionar una estrategia más que puede ser tomada como equivocada, pero que tiene su lado correcto. Se trata de la Conferencia Matutina.
    Dos argumentos se sobreponen. Por un lado, la innegable capacidad de convocatoria que tiene AMLO con las clases desprotegidas históricamente y que conforman una buena parte de su capital, sumado a la necesidad factual de tener un canal nacional de réplica ante ataques claros de los medios RTTP y sus comentaristas más escuchados, además de marcar la agenda diaria en cuanto a temas.
    Por el otro lado, la presencia diaria (que no lo ha desgastado, como muchos esperaban) de un personaje que no es muy claro al comunicar, que usa frases desafortunadas, que carece del don de la elocuencia. Para el segmento ciudadano que ha sido inoculado con el odio al personaje, la aparición continua es insufrible a grados patológicos. Por supuesto ese segmento que no parece importarle a AMLO es el que nunca verá una mañanera completa y que piensa que todo lo que se informa o se comenta ahí es mentiras o autobombo. Sin embargo, se enterarán del tema tratado por medio de los medios RTP que sí o sí distorsionan, editan, interpretan y mutilan lo que ahí se le pregunta. Basta una revisión serena y comparativa de lo que se dice en la mañanera y lo que interpretan que dijo en los medios.
    Considero que es un error seguir alimentando a los instigadores (que por cierto son los que más preguntas hacen, bajo la línea editorial de cada medio), por más que exista un beneficio de transparencia y acercamiento con su auditorio meta y de dejar hacer, a tono con la libertad de prensa.
    A mi juicio, debería seguir la conferencia matutina con un vocero profesional que, sin disfrazar o mentir, esto es, actuando como se supone que lo hace AMLO, que fuese un profesional de la comunicación, ayudado por especialistas en el grupo de tomadores de decisiones de presidencia. Sin embargo esto acercaría a la crítica a decir que no da la cara o que actúa como los anteriores regímenes, saliendo solo a leer comunicados pre-escritos por profesionales. Hasta el momento, con todo y lo equivocado que me parece ha salido avante y ha obtenido aprobación mayoritaria.

Por el momento, la urgencia impuesta por las cercanísimas elecciones y la desesperación inocultable ante las encuestas que favorecen a Morena (aún en diarios abiertamente contrarios a la 4aT), han hecho que ese guion para Golpe Blando se recrudezca a niveles grotescos. Esos grupos antagonistas son tan osados que las mismas elecciones están pendiendo de un hilo, según declaraciones del Consejero Presidente del INE, Lorenzo Córdova, quien puso sobre la mesa la posibilidad de anulación de las elecciones por injerencia de la Presidencia de la República. Un aviso que preocupa en esta elección en donde la incipiente “oposición” -una burda alianza entre partidos que son supuestos enemigos acérrimos, no solo en  visión sino estatutariamente- se juega el control del presupuesto, abiertamente aceptado como “plan de campaña”.
Por el bien de todos, no caigamos en manipulaciones de ningún bando. Revisemos escépticamente lo que se quiere hacer pasar como estrategia para detener el “autoritarismo” y reflexionemos si no estaríamos ayudando a que el cambio de paradigma (por doloroso e incómodo que sea), se interrumpa y volvamos a las miserias políticas del pasado, regresando al poder a impresentables que, una vez recolocados, no actuarán en tu beneficio, sino en el de las corruptelas y reparto de privilegios de 80 años de pasado ignominioso.
¿Quieren que funcione el actual gobierno? No actúen como reventadores sino como proponedores. Busquen modos de influir que sean democráticos y con planes de mejora. No apuesten más al “tiremos a este payaso, cualquier cosa es mejor que eso”. Compórtense como el prójimo proactivo que necesitamos. Voten por quien les dé su regalada gana, pero no vayan a ciegas o manipulados.

Y sobre todo, no ayuden al reventamiento bajo guion profesional de desestabilización.
El país ya no lo aguanta.

Una respuesta a “Desinformar como estrategia.”

  1. Días después de escribir esa entrada, constato la cantidad demencial de capital que se ha empleado la última semana en medios, publicaciones (nacionales y extranjeras), copiniones de columnistas, politólogos, cómicos y presentadores, redes sociales, granjas de bots, juntas a puerta cerrada con empresarios y otras muchas fuentes de propagación de propaganda.
    Nunca se había visto una cargada tan descarada, tan sucia y tan tergiversadora de estadísticas y datos como la de este periodo electoral.
    Es nauseabundo. El que tenga ojos que vea.

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