Vacunas y escepticismo

¿Somos conejillos de indias de los laboratorios farmacéuticos?

La diferencia entre el escepticismo científico (o racional) y el negacionismo está en que el escepticismo define su postura ante la evidencia científica y el negacionismo simplemente no cree en ella.
El verdadero meollo en el tema de la vacuna es que se plantea como asunto de opinión personal, y es un asunto de seguridad social.
En México no es obligatorio vacunarse.
Eso no quiere decir que quien no se vacune tiene o tendrá todas las prerrogativas de la gente vacunada.
Inscribirse a un club, por ej. si este tiene en sus estatutos que solo pueden ser miembros si están vacunados. Así puede ser que no se le permita la entrada a ciertos establecimientos o a trabajar en ciertas empresas. Y eso es porque también los vacunados tienen el derecho de sentirse protegidos.
Esto de ninguna manera es algo nuevo. Por ejemplo, no se puede inscribir un niño a la escuela primaria si no presenta su cartilla de vacunación (no hablo de la vacuna covid19). Hay países a los que no se permite la entrada si no tienes ciertas vacunas. Y eso era desde antes del covid19. Se tiene el derecho a no vacunarse, pero también se pierden ciertas prerrogativas. Francia, por ejemplo, no permite la entrada a bares o restoranes si no se presenta un certificado oficial de vacunación. Francia quiere proteger a todos sus ciudadanos. No obligarlos.
Por otro lado, como dije, el quid del asunto es que esto, en plena pandemia, es un tema de protección global, no sujeto a opiniones personales sino a reglamentos por el bien común. Así es como se toman decisiones durante guerras, durante eventos catastróficos o durante pandemias.
Así que cada vez es menos el espacio de libre decisión en lo que respecta a un comportamiento moral y ciudadano.
Sin embargo, en México se respeta la decisión entre vacunarse y no… por el momento, y en espera de que la situación no se torne aún más peligrosa.

Y dadas las consideraciones del peligro de la pandemia, y de las posibilidades de mutaciones del virus si no se detiene antes, y tomando en consideración las estadísticas actuales del comportamiento en salud de millones de vacunados que no presentan daños o efectos graves estadísticamente considerables, y que no hay pista alguna de que en un futuro se presente un daño en los vacunados (por ej. basados en años de pruebas de utilización de vehículos de ARN y de ADN modificados y que está demostrado que no puede entrar a los núcleos de las células y modificar el ADN) y a que las secuelas de gente que sufrió Covid19 son mucho mayores que las que se esperan con la vacuna a largo plazo, se decidió actuar de manera responsable en la autorización por emergencia de la utilización de las vacunas. Los peligros que causa el Covid a la población mundial son mayores que los estadísticamente bajos que pudieran (énfasis en pudieran) causar las vacunas a largo plazo. Cosa que día con día se ve más claro.

Voy a tratar de explicar eso de “la vacuna es experimental”.
De entrada, la palabra experimental es tomada por los “antivax” (sin ánimo de etiquetarlos peyorativamente con ese término) como algo malo. No lo es. Pero vamos por partes…
Para que una vacuna pueda gozar del status de autorizada, sin que sea por causa de emergencia, debe ser inoculada y observada durante períodos largos de tiempo en grupos multitudinarios de individuos. Esto es, que se necesita vacunar a enormes cantidades de gente puesto que solo haciendo eso se podrá observar su comportamiento en el tiempo y en campo real.
Así, todas las vacunas “autorizadas” por los institutos de salud de los gobiernos internacionales y que han cubierto sus fases de investigación, con la famosa etapa 3, han vacunado cientos de miles de individuos antes de obtener esa definición. Así ha sido el caso de la de influenza, o la del sarampión en sus modalidades modernas y así tuvo que ser inoculada la del polio. En decenas de miles y hasta centenares de miles.
Usar de manera despectiva el término “experimental” para tratar de connotar que es algo que es peligroso como si fuera una moneda en el aire, con resultado proco predecible o alta probabilidad de fallo es perverso, en unos casos y en otros ignorante. Pero ser ignorante no es cuestión de inteligencia, es cuestión de haber sido mal informado dolosamente o haber malentendido el concepto.
En el caso de las vacunas contra el Covid19, pasaron correctamente las primeras fases de investigación, que eran para probar su seguridad (con suficientes datos para confiar en que no tenían efectos peligrosos) y después su eficacia, su poder ante el virus.
Durante esta etapa la cantidad de estudios con grupos de control fueron aumentando en tamaño, hasta estar seguros de que eran eficaces. La tercera fase era sencillamente pasar a la inoculación de grandes grupos en campo. Dada la peligrosidad de la enfermedad y tomando en cuenta su calificativo de Pandemia, se decidió aplicarla a nivel global, por motivos de emergencia. Pero los controles para que no se convierta en una catástrofe fueron debidamente evaluados. De hecho los estudios previos indicaban una muy baja probabilidad de que se convirtiera en una tragedia. Por ejemplo, los protocolos de vigilancia toman en cuenta cualquier evento que sugiera mínimamente un caso de peligro causado por la vacuna y, aún sin pruebas de que esto es así, se detiene inmediatamente la inoculación, para comprobar que el problema es la vacuna. Así sucedió al inicio de la inoculación global con el famoso caso de las trombosis en algunos pacientes adultos mayores. La vacuna Astra Zeneca dejó de usarse hasta que estudios demostraron que no había evidencia de que la vacuna fuera la causante de esas muertes, y después se volviera a utilizar, y por cuestiones de seguridad, con vigilancia especial en adultos mayores.
Por otro lado, nada hay que indique un desarrollo anómalo en el organismo de los vacunados y que devenga a la larga en una salud comprometida. Nada.

Una vertiente de uso de la palabra “experimental” se centra en que algunos creen que la vacuna modificará nuestro ADN. Esto es un malentendido. El vehículo que se utiliza como “mensajero” da instrucciones para que el organismo “aprenda” a generar anticuepos específicos para ciertas proteínas que tiene el virus, ADN o ARN modificados para ser mensajeros no tiene capacidad de modificar nada del ADN. Quienes usan la palabra “experimental” para denotar que se está probando para ver si no hay efectos secundarios que modifiquen genéticamente el ADN de los inoculados, creen que usar esos vehículos tienen esos poderes. No es así. Se han estudiado por años esos vehículos y se conoce muy bien su comportamiento con las células del cuerpo humano. No poseen capacidad de entrar al núcleo de nuestras células (donde se encuentra nuestro ADN) por lo que es imposible que lo modifiquen. Lo que llevan son instrucciones básicas que despiertan un comportamiento que naturalmente puede usar nuestras células. Simplemente activan una respuesta de defensa natural que genera anticuerpos para una proteína específica que tiene el coronavirus, y que si no fuera por esa instrucción, nuestras células no lo generarían. Nada de modificaciones, solo despierta una alerta.
Ningún ADN (o ARN) puede modificar nuestro ADN simplemente inyectándolo en la sangre (o comiéndolo) y juntándolo con nuestras células. Comemos cantidades ingentes de ADN diariamente en verduras, por ej. y no cambiamos por eso. De hecho es una de las concepciones erróneas que tienen quienes se oponen a los alimentos transgénicos. Creen que el ADN de alimentos modificados genéticamente puede cambiar a nuestro organismo. Desafortunadamente falta mucha educación científica a nivel mundial.

Tres ligas con más información

https://quillette.com/2021/08/14/vexed-by-the-un-vaxxed/

https://twitter.com/rafaelsirera/status/1339825339086868480?s=20
y
https://theconversation.com/vacunas-de-arnm-un-mensaje-de-esperanza-152632

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