El Periodismo responsable y ciudadano… el gran ausente

La atmósfera nacional está sobrecalentándose. Y no me refiero al cambio climático, sino al ambiente político-social. Las burbujas de opinión, o cámaras de eco repiten memes y bulos, creando polarización entre bromas y veras algunos, incendiarios otros.
A la angustia generada por una pandemia que afecta globalmente, pero que se ceba en países que tratan de salir a flote con lo que pueden, se suman los oportunismos de quienes ven una veta explotable en su afán por ensuciar lo que haga su némesis política, económica o competitiva para obtener adeptos a su visión sectaria.
Hay muchísimos temas que pueden (deben) mejorar en las decisiones de un gobierno con un país cuya problemática complicadísima rebasa cualquier expectativa. Los problemas puntuales son en muchos frentes. Nombraré solo algunos de los más evidentes que requieren pronto debate de especialistas y cuyas soluciones no deben ser “juzgadas” por los medios o por los usuarios sin una exposición clara hecha por especialistas mostrando pros y contras.
– Transparencia en la utilización de impuestos.
– Un manejo de criterios en lo tocante a lo científico y tecnológico que no tenga un componente ideológico, pseudocientífico o de intereses monopólicos.
– Una apertura a las diferentes expresiones de arte y cultura sin el etiquetado ideológico que se le está dando.
– Una narrativa más allá de buenos y malos, fifis y chairos, conservadores y tranformadores, ricos y pobres.

Pero para que ese debate se dé, la peor manera es la confrontación, el insulto y el descrédito de quien difiere. Los medios legales y democráticos, los canales para dirimir esos temas, son fundamentales.

En este clima lleno de descalificaciones e insultos, hasta se está llegando al borde de un no tan disfrazado golpe de estado o una confrontación entre grupos de poder, llevándose entre las patas a las masas de opinantes que son manipulados con técnicas psicológicas muy estudiadas.

Por otro lado, la falta de cultura democrática, en donde expresar ideas y argumentos es base fundamental, en un país con cero capacidad de juicio racional, ese ejercicio de diálogo es inexistente.
“Para que voy a explicar un tema o siquiera enterarme un poco de él si puedo apelar a los miedos y sentimientos. Si puedo denostar, desprestigiar, confundir, polarizar, desestabilizar.”

Lo que no es ni ético ni razonable, sino suicida y bajuno es valerse de triquiñuelas mediáticas, echando mano de argumentos torcidos, trozos de declaraciones editadas a modo, descontextualizar, darle sentidos diferentes a lo expresado, etc.

Cada semana se busca una nueva nota que use cualquiera de esas tácticas de desinformación. Van de lo profesionalmente armado a lo grotescamente mal hecho.
Son el escandalito de los próximos días, que se suma a la cascada de tonteras que se suben a las redes. No se puede explicar una porque ya salió otra y de la anterior ya no se habla. Es una táctica de desinformación conocida. Una cascada de acusaciones, chistes, bulos etc. que por su número es imposible comprobar o defender o desarmar.
Inundan redes y medios con banalidades y memeces.

La de esta semana es lo de que AMLO dijo que “no mentir, no robar o no traicionar también ayuda a que no de coronavirus”.
Si hay quienes mienten, roban o traicionan, como los que suben bulos, los que dan datos o noticias falseadas, los que venden falsos medicamentos, aparatos o terapias, quienes ponen en redes interpretaciones con dolo para crear animadversión,  entonces propician que la gente en medio de una pandemia se contagie. No es difícil de entender.
Se necesita querer torcer las cosas cuando se notifica que el presidente dijo que eso es lo “único” que se necesita. De hecho, dice “eso ayuda mucho a que no de coronavirus”.
¿Ya no se puede pedir a los ciudadanos un comportamiento medianamente civilizado? Como si hubiera dicho algo religioso, o mágico, cuando es simplemente ético.
Es obvio que se refiere a la actitud de la gente, no solo de los posibles contagiados, sino de los que medran con la desinformación (aquí deberían anotarse muchos medios informativos y pseudo-reporteros, pero esa jiribilla fingieron no comprenderla), la comercialización deshonesta o los que crean confusión llevando agua a sus molinos.

Para comunicar lo que se debe hacer en la pandemia el gobierno pone diario una “conferencia” con especialistas a nivel nacional. Si unos reporteros sin conocimentos médicos o científicos le preguntan a alguien que no es epidemiólogo en una conferencia matutina ,  y que ha repetido constantemente que “hay que hacer caso a los especialistas”, buscando respuestas ambiguas para colocar una nota,  pues ya tienes el próximo titular de “la pendejada que dijo el cacas” (a ese nivel está el periodismo nacional). El problema es entonces de quien en vez de comunicar algo que ayude a la ciudadanía, o interpretar correctamente lo dicho, prefiere sacar una nota controversial, irresponsable y sin ánimo de ayudarnos a todos en este vendaval. Una forma más abyecta de empeorar las cosas no me imagino. Una prensa que está confirmando lo que (malamente y con una absurda generalización) opinó el interpelado en otra mañanera: que los medios están siendo amarillos o dolosos.
Que triste panorama. Pobre México, con borregos de ambos bandos, sin juicio crítico, con odios y sesgos. Así ¿cuándo?
Todo es sensacionalismo, todo busca la confrontación de ideas, la exageración, la molestia visceral. Y ya está el escandalito semanal para las redes. El ruido mediático.
Medias verdades y confusiones creadas por la prensa y los odiadores profesionales:
“Dijo Gatell que ya podían salir a las calles”
– Cuando nunca ha dicho eso
“Dijo que ya había domado a la pandemia”
– Cuando lo que se dijo es que en algunas zonas se estaba llegando al “pico” y si hubiera una meseta y un comienzo de descenso en contagios, se podría pasar con semáforo a la mentada “nueva normalidad”
“Dijo que ya habíamos aplanado la curva”
– Cuando lo que se ha explicado insistentemente es que aplanar la curva no es detener los contagios, que debido a que no existe ni cura ni vacuna ni defensas naturales, solo nos queda elongar en el tiempo el total de casos que tristemente pero indefectiblemente vamos a tener, para que no haya saturación y colapso en la deficiente infraestructura de salud que tenemos. Comparado con lo que se ha visto en países de Europa, en EUA y en Brasil, el número de contagios (y defunciones) que tiene México representa un manejo si no excelente, por lo menos muy razonable, ya que los casos están repartidos en más de 4 meses. A eso se le llama aplanar la curva. ¿Puede levantarse la curva? Sí, depende de que no se relajen las medidas. ¿Depende eso del gobierno? Sí, como tambén de todos nosotros.
“Hoy hubo mil muertos en un solo día”
– Llevar el marcador de muertos es la forma más despreciable de noticias carroñeras. Es un dato que en términos de toma de decisiones epidemiológicas hay que tener muy presente, pero para utilizarlo para medir si se hace bien o mal una estrategia hay que tener conocimientos muy puntuales de manejo de estadísticas y comportamiento epidemiológico. No es un partido de futbol. Pero es que además, el número de fallecidos que se colocan en los informes diarios no son los ocurridos en ese día. Dependen (se ha explicado constantemente) de la cantidad de casos resueltos por laboratorios. Pero aún en el supuesto de que fuesen mil, no debe llevar a sorpresa ese hecho. La SSA ha dicho desde un principio que pueden ser decenas de miles los decesos y que la rápida escalada en estos picos por zona, aunada a la negligente relajación de las medidas de “Quédate en casa” impulsadas por alcaldes y gobernadores varios han hecho un “teléfono descompuesto” en el que mucha gente cree que ya terminó la cuarentena. (Donde otra vez falló el periodismo al no aclarar lo que se dijo insistentemente en las  conferencias diarias. Un fallo de comunicación enorme en un periodismo que se debe al derecho de la gente a estar correctamente informado y no a estar expuesto al  chisme del día. Los reporteros, si no les queda algo claro, están obligados a informarse correctamente. No pueden salir con que “recibimos explicaciones confusas”. Para eso son profesionales. Sobre todo cuando es  tan importante comunicar correctamente y con información que cualquiera que haya seguido las conferencias diarias entendió correctamente) Con la evidente escalada de casos en contagios y decesos, de la que ya había advertido la misma SSA que era probable si no se atendía a las recomendaciones de no salir. Desde el día de las madres se notó un hartazgo de reclusión.
“Los datos de los hospitales son falsos”
– Dicho así sin presentar otros datos, verificables y de fuentes confiables que sustenten el dicho. Pero es muy fácil comprobar que los hospitales no se parecen en nada a lo que ocurrió en Italia, Epaña, EUA, Francia, Wuhan etc. Y durante meses. Si eso hubiera sucedido, los periódicos estarían inundando de noticias amarillas mostrando muertos, dolor, médicos desesperados, etc. ¿Ha habido problemas, muerte, saturación temporal, desabastecimiento? ¡Por supuesto que sí! es una Pandemia y no se estaba preparado. Pero es obvio que hay niveles y por el momento (aclaro, por el momento) eso no ha sucedido.
“El índice de letalidad es el más alto del mundo”
– Cuando no se sabe del concepto letalidad en epidemiología, y que en realidad solo funciona localmente según los datos que obtenga cada gobierno, y tomando en cuenta que tiene un márgen de error. Es solo un indicador secundario. Nadie sabe cual es realmente el índice de letalidad del Covsars2. Nadie.

Si aceptáramos que el gobierno no lo está haciendo bien, aceptemos también que nadie ayuda a que lo haga bien. Ayudan a hacer más grande el hoyo.
En una época en la que se deben dejar a un lado las diferencias, quieren irresponsablemente partir el barco en dos. En ese río revuelto que se crearía si en estos momentos se depusiera al presidente, nadie tiene un plan, una solución un modo de salir a flote. No solo es obvio que habría dos visiones enconadas a partir de ese aciaguísimo momento, con los consecuentes peligros de levantamiento del México bronco, sino que quienes queden con el poder tendrán un país menos democrático, más totalitario, más lleno de impedimentos para ser libres. En su imaginario México mejor, se darían privilegios a quienes apoyaron el cambio y las cosas no serían diferentes, pero sí más opacas, menos proclives a la discusión democrática, mas cercanos a las dictaduras oligarcas. Porque en un escenario así, el que tenga dinero manda.

 

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Cajón de sastre:
Sobre los jilgueros del derrocamiento
En mi opinión, antes de sumarse a cualquier iniciativa, la ciudadanía se debe informar muy bien qué mueve a esos grupos como el FRENA. No todo es miel sobre hojuelas y nadie debería seguir a un grupo porque tiene puntos de coincidencia con inconformidades. Esto es una guerra entre empresarios y se valdrán de todo para sumar inconformes a su causa. Mucho cuidado. El FRENA tiene uncomponente golpista y un componente separatista. Quitar y poner un presidente no es un juego y la mayor parte de las veces sale más caro el caldo que las albóndigas. Acendrar odios entre dos visiones (por lo menos), en un momento crítico en el que la economía mundial se tambalea no parece muy prudente. Es obvio que no se tiene la certeza de que quitando a un gabinete y poniendo a otro se va a resolver nada. Lo que sí es seguro es que se volverá revuelta total. Para quitar presidentes hay que hacerlo por la vía legal.
Les dejo un artículo que podría darles una luz sobre lo que hay atrás del FRENA. Cada quien toma sus propias decisiones, pero tomen decisiones racionales, no con la víscera.

https://www.eluniversal.com.mx/opinion/salvador-garcia-soto/el-frena-o-la-rebelion-de-los-regios

Va mi acostumbrado

Disclaimer por enésima vez:
No soy amlover, ni partidario de la 4T, ni de ideología “comunista”. Mi apartidismo me permite, sin necesidad de defender a ninguno, ver lo más objetivamente aciertos o errores en bandos opuestos polarizados en los que unos y otros apoyan o detractan al contrario y salen a defender acciones de sus co-religionarios independientemente de si están equivocados o no.
Javier Sánchez de la Barquera

 

Pesimismo vs. Realismo

En un artículo aparecido en HumanProgress, Marian L. Tupy escribe sobre la percepción psicológica del pesimismo.
Me permito traducir su artículo porque me parece escencial en estos tiempos de bombardeo de fakenews y de desestabilización social por bulos y noticias sensacionalistas. El artículo de marras se puede encontrar en inglés enhttps://humanprogress.org/article.php?p=2605
y esta es mi traducción:

Es importante reconocer nuestras predisposiciones pesimistas para que podamos sobreponernos a ellas.

En una crisis el Pesimismo es natural pero el Realismo es crucial

Con el “encierro” por el COVID-19 sobre nosotros, la ansiedad y la depresión están en aumento. Sería irresponsable minimizar los riesgos que representa el coronavirus para la salud y la economía de Estados Unidos. Pero el pesimismo excesivo tampoco interesa a nadie. Los problemas y sus supuestas soluciones deben evaluarse fría y desapasionadamente. Los hechos, la lógica, la razón y la ciencia, no las emociones, deben guiarnos en este momento de problemas.

Desafortunadamente, algunos de nuestros impulsos más básicos evolucionaron en un momento en que el mundo era muy diferente al nuestro. “Nuestros cráneos modernos albergan una mente de la edad de piedra”, señalan Leda Cosmides y John Tooby de la Universidad de California en Santa Bárbara. La mente puede ser decididamente dañina al ayudarnos a abordar los problemas actuales, incluidos los de ansiedad y depresión.

¿Qué tipo de “hábitos de la mente” hemos desarrollado durante los cientos de milenios que pasamos viviendo en un mundo que era más inhóspito que el nuestro? Primero, hemos evolucionado para priorizar las malas noticias. “Los organismos que tratan las amenazas como más urgentes que las oportunidades”, escribió el eminente psicólogo de la Universidad de Princeton Daniel Kahneman en su libro de 2011 Thinking, Fast and Slow , “tienen una mejor oportunidad de sobrevivir y reproducirse”. Ese es un impulso muy poderoso que puede engañar incluso a los observadores más desapasionados y racionales.

Como Mark Trussler y Stuart Soroka de la Universidad McGill en Canadá encontraron en su artículo de 2014 ” Demanda del consumidor de noticias cínicas y negativas”, incluso cuando las personas expresamente dicen que están interesadas más en buenas noticias, los experimentos de seguimiento de los ojos muestran que en realidad están mucho más interesado en malas noticias.”Independientemente de lo que digan los participantes”, concluyen los autores del estudio, las personas “exhiben una preferencia por el contenido de noticias negativas”.

Así, cuando lea las noticias, asegúrese de que además de leer sobre el último recuento de muertes COVID-19, también aliméntese con los últimos avances tecnológicos, médicos y científicos que pondrán fin a la pandemia.

En segundo lugar, como señaló el psicólogo Steven Pinker de la Universidad de Harvard en su libro “Enlightenment Now: The Case for Reason, Science, Humanism and Progress” de 2018 , la naturaleza de la cognición y la naturaleza de las noticias interactúan de maneras que nos hacen pensar que el mundo es peor de lo que realmente es. Después de todo, las noticias tratan sobre cosas que suceden. Las cosas que no sucedieron no se informan. Como él señala, “nunca vemos a un periodista que le diga a la cámara: ‘Aquí estamos, transmitiendo en vivo desde un país donde no ha estallado una guerra'”. Los periódicos y otros medios, en otras palabras, tienden a centrarse en lo negativo. Como dice el viejo adagio periodístico: “Si lleva sangre, te jala”.

Recuerde que además de los horrores de COVID-19, todavía hay muchas cosas buenas en el mundo. Sí, incluso en medio de una pandemia, las personas se enamoran, dan a luz bebés sanos y ayudan a los extraños a sobrevivir.

En tercer lugar, los medios rara vez proporcionan un análisis “comparado con…” o ponen eventos terribles en su¨”propio” contexto. El coronavirus es mortal, pero no es la peste bubónica, que tenía una tasa de mortalidad del 50 por ciento, o la peste septicémica, que tenía una tasa de mortalidad del 100 por ciento. Afortunadamente para el bienestar a largo plazo de nuestra especie, hemos despertado ante el peligro mortal que representan las enfermedades transmisibles por un virus mucho más leve. Con suerte, los gobiernos y el sector privado desplegarán recursos humanos y financieros para garantizar que la próxima vez estemos listos. Se cambiarán las leyes y se racionalizarán las regulaciones para garantizar que seamos más diligentes, es decir, más rápidos, para responder a futuras emergencias.

Cuarto, la llegada de las redes sociales hace que las malas noticias sean inmediatas y más íntimas. Hasta hace relativamente poco, la mayoría de la gente sabía muy poco acerca de las innumerables guerras, plagas, hambrunas y catástrofes naturales que ocurren en partes distantes del mundo. En 1759, el filósofo escocés Adam Smith escribió en su Teoría de los sentimientos morales :

“El desastre más frívolo que podría ocurrir [a un hombre] podrá ocasionar una perturbación más real. Si estuviera por perder su dedo meñique mañana, no dormiría esta noche; pero, si nunca la vio, roncará con la más profunda seguridad sobre la ruina de cien millones de sus hermanos, y la destrucción de esa inmensa multitud parece claramente un objeto menos interesante para él que su miserable desgracia”.

Sin embargo, como estamos descubriendo rápidamente, Internet en general y las redes sociales en particular también nos permiten trabajar, manteniendo la distancia social. Nos permite aprender sobre el sufrimiento de los demás, incluidos los que están en lugares distantes, y acudir en su ayuda.

Quinto, el cerebro humano también tiende a sobrestimar el peligro debido a lo que los psicólogos llaman “la heurística de disponibilidad” o un proceso de estimación de la probabilidad de un evento en función de la facilidad con la que vienen a la mente las instancias relevantes. Desafortunadamente, la memoria humana recuerda eventos por razones distintas a su tasa de recurrencia. Cuando aparece un evento porque es traumático, el cerebro humano sobreestimará la probabilidad de que se repita.

En este momento, decenas de miles de personas están luchando por sus vidas con la ayuda de ventiladores. Otros han perdido esa pelea. Si bien ese resultado es trágico, no asuma de inmediato que ese es el destino que le espera. Para mantener a raya la depresión y la ansiedad, piense en las decenas de miles de personas que se están recuperando.

Sexto, como descubrieron los psicólogos Roy Baumeister de la Universidad de Queensland y Ellen Bratslavsky del Cuyahoga Community College, “lo malo es más fuerte que lo bueno”. Considera cuánto más feliz se puede sentir si lo imagina. Entonces considere: ¿cuánto más abatido se puede sentir si lo imagina? La respuesta a la última pregunta es: infinitamente. La investigación muestra que las personas temen las pérdidas más de lo que se deleitan en las ganancias; insistir en los contratiempos más de lo que disfrutan los éxitos; Resienten las críticas más de lo que se sienten alentados por los elogios.

Trate de no detenerse en los peores escenarios de COVID-19 y recuerde siempre que, estadísticamente hablando, la mayoría de las personas tienen una buena oportunidad de superar la pandemia sin mostrar síntomas menores de la enfermedad.

Séptimo, las cosas buenas y malas tienden a suceder en diferentes líneas de tiempo. Cosas malas, como el estallido de una pandemia, pueden suceder rápidamente. Las cosas buenas, como los avances que la humanidad ha hecho en la lucha contra el VIH / SIDA, tienden a suceder de manera incremental y durante un largo período de tiempo. Como Kevin Kelly dela revista Wired dijo, “Desde la Ilustración y la invención de la Ciencia, ‘hemos conseguido crear un poquito más de lo que hemos destruido cada año’. Pero esa pequeña diferencia positiva compone durante décadas lo que podríamos llamar civilización … [El progreso] es una acción de “auto-tapado” que se ve solo en retrospectiva “.

Con ese fin, recuerde que nuestra especie ha erradicado o casi erradicado la viruela, el cólera, la fiebre tifoidea, el sarampión, la poliomielitis y la tosferina. Hemos avanzado mucho en nuestra lucha contra la malaria y el VIH / SIDA. Y la velocidad de nuestros éxitos está aumentando. La primera evidencia creíble de viruela proviene de la India en 1500 a. C. La enfermedad fue erradicada en 1980. Eso es 3mil quinientosl años de sufrimiento. En 1980, comenzamos a aprender sobre el VIH / SIDA. Para 1995, teníamos la primera generación de medicamentos que mantenían con vida a las personas infectadas. Son 15 años de sufrimiento. La epidemia de ébola se extendió entre 2014 y 2016. La primera vacuna contra el ébola fue aprobada en los Estados Unidos en diciembre de 2019. Eso es cinco años de sufrimiento. En diciembre pasado, el coronavirus no tenía nombre. Hoy en día, se están realizando ensayos en humanos para la vacuna contra el coronavirus en todo el mundo.

Octavo, los humanos también padecen una peculiaridad psicológica conocida con nombres como “punto de inflexión”, extrapolación de pesimismo o la ilusión del final de la historia. Como observó el ex columnista financiero del Wall Street Journal Morgan Housel, incluso las personas que son conscientes del progreso que la humanidad ha hecho en el pasado, “subestiman nuestra capacidad de cambiar en el futuro”. “Si usted subestima nuestra capacidad de adaptación a situaciones insostenibles”, ha apuntado, “que encontrará todo tipo de cosas que en la actualidad se ven mal y pueden ser extrapoladas a desastroso. Extrapolar los aumentos de inscritos a educación universitaria y será prohibitivamente caro en 10 años. Extrapolar los déficits gubernamentales ye que estaremos en bancarrota en 30 años. Extrapolar una recesión y que estaremos quebrados después de poco tiempo. Todos estos podrían ser motivos de pesimismo si no se asume ningún cambio o adaptación en el futuro. Lo cual es una locura, dada nuestra larga historia de cambio y adaptación”. De hecho los humanos han cambiado y se han adaptado en el pasado y lo haremos y prosperaremos una vez más.

Finalmente, mantenga su ánimo en alto. Los humanos, a diferencia de otros miembros del reino animal, son seres inteligentes que tienen la capacidad única de innovar para salir de problemas apremiantes. Hemos desarrollado formas sofisticadas de cooperación que aumentan nuestras posibilidades no solo de sobrevivir, sino de prosperar. En otras palabras, existen motivos racionales para el optimismo sobre el futuro. Y si bien es cierto que, como a los corredores financieros les gusta decir, el rendimiento pasado no es una guía para el rendimiento futuro, tenga en cuenta las palabras del historiador y estadista británico Thomas Babington Macaulay, quien escribió en 1830:

“ En todas las épocas, todos saben que hasta su propio tiempo, se han producido mejoras progresivas; nadie parece contar con ninguna mejora en la próxima generación. No podemos probar absolutamente que están equivocados quienes dicen que la sociedad ha llegado a un punto de inflexión, que hemos visto ya nuestros mejores días. Pero así lo dijeron todos los que vinieron antes que nosotros y con la misma razón aparente. … ¿Dónde está escrito que con solo mejoras detrás de nosotros, no debemos esperar nada más que deterioro ante nosotros?”

A medida que avanza el encierro por COVID-19, recuerde todas las diferentes formas en que su mente puede estar jugando con trucos. Reconocer que usted es un miembro de una especie que siempre en la búsqueda de peligro y que su predisposición hacia lo negativo proporciona un mercado para los proveedores de malas noticias. El sesgo de negatividad está profundamente arraigado en nuestros cerebros. No se puede sacudir de nosotros. Lo mejor que podemos hacer es darnos cuenta de que estamos sufriendo por ello.

Marian L. Tupy es analista senior de políticas en el Centro para la Libertad y la Prosperidad Global del Instituto Cato, y editora de HumanProgress.org.

 

Mensaje Enfático de la SSA a Nivel Nacional

En cuanto a la estrategia de Aislamiento Social, hay una confusión en eso de las Fases de la epidemia. Mucha gente cree que lo de guardarse en casa es Fase 3. Es un error.
Lo de las fases NO es la estrategia de contención, es el avance de la epidemia.
La Fase 3 es el de saturación de la infraestructura y el contagio colectivo a gran escala.
Por eso en Fase 2 (actual) la estrategia de Aislamiento Social y Guardarse en Casa, justamente para que la Fase 3 sea más lenta y “benigna” con el sistema de hospitales y clínicas.
ES EN LA FASE 2 donde hay que extremar precauciones. Cuidar a los abuelos, quedarse en casa. Toda la República.
No se trata de que “el gobierno declare fase 3 para inmovilización social”.

Por otro lado, muchísima gente no se entera de los comunicados del gobierno porque no les gusta ver las ruedas de prensa Mañaneras, o porque son largos los de las 7pm , o porque ni saben que existen. A nivel estatal, los gobiernos no son enfáticos para transmitirlos por medios, en formatos que sean fáciles de comprender.
Pongo dos extractos importantes de la declaración de emergencia a nivel nacional que hizo el vocero del gobierno. Dr. López Gatell. Por favor pasen esta liga para que vean los videos aquellos que no se enteran de la gravedad del asunto.

Sí solo quieren compartir los extractos, usen estas ligas
https://bit.ly/39uP4Ci

y

https://bit.ly/33Yy3z3

Zugzwang y Coronavirus

 Una visión particular sobre el manejo de la crisis de la pandemia Coronavirus en México.

Dos videos salieron a la luz el día 20 de marzo. Uno de la Primer Ministro alemana Ángela Merkel, con un tono “a la Churchill”, mesurado, pero crudamente realista, poniendo a la situación actual de la crisis de la pandemia por el coronavirus a la altura del reto que para Alemania fue la Segunda Guerra Mundial y haciendo un llamado a la responsabilidad de todos para detener la amenaza que calificó de muy grave. Recordemos que Alemania, como Italia, España, Corea y China, decidieron ir por el plan de aislamiento social obligado y paro de actividades económicas a gran escala.

El otro video, fue el mensaje del Ministro de Defensa de Israel, Naftali Bennett. En este mensaje, insta a los ciudadanos israelíes a seguir con lo que el llamó “the most important insight on the Corona crisis”, esto es, la separación de jóvenes y adultos mayores (abuelos) llevándolos lo más retirado posible y con suficientes vituallas para que resistan aislados durante semanas… o meses.
La manera de decir: “No se puede detener”, el mismo camino que escogió Inglaterra, Amlo y ahora Israel.

No sé si es buena idea o una estrategia correcta, pero la manera de comunicarlo es más sutil y en cierto sentido más correcta que Amlo.

Amlo dijo más o menos eso en la Rueda de Prensa “mañanera”... a su manera.

En la “mañanera” de hoy (20 de marzo), con lo del tema coronavirus, ya fue más claro que en otras ocasiones. Dijo que desde hace tres meses tenían preparado un plan de contingencia y que lo ha estado llevando en etapas estratégicas. Que está asesorado por científicos y médicos y no por políticos o diputados.
Que tiene preparados hospitales y recursos económicos para medicinas y “lo que se necesite”, que tiene una cantidad de millones de pesos (es irrelevante, en este escrito, la cantidad) que le va a dar a los adutos mayores como una especie de quincena, para que no salgan a trabajar y que no se preocupen por como sobrevivir. Que los ciudadanos deben de cuidar a esos adultos mayores y no permitir que enfermen, siguiendo las indicaciones que estratégicamente están dando a conocer en cada etapa de la pandemia. Que él va a estar avisando personalmene cualquier cambio o avance en esas medidas.
En pocas palabras, dijo lo mismo que el israelí y el inglés.

Como opinaba yo el otro día en redes sociales, solo hay dos sopas en esto: o el gobierno detiene al país y su economía y los mete a todos a sus casas para que el número de decesos sea menor y la pandemia se detenga,  pero afectando a miles con las medidas y creando una inestabilidad económica que llevaría años restaurar, o dejar que se enfermen los que van a aguantar, supuestamente, y esperando a que el 60% quede inmune por haberla soportado y así cortar los contagios (aún no está comprobado que los que se curan del Covid19 se vuelvan inmunes) , pero elevando el número de decesos de los grupos de riesgo, en el orden de decenas de miles, en su mayoría adultos mayores y gente con patologías.

Para mi es evidente que lo que quiso hacer AMLO, además de tener en la mira una posible desestabilización, es proteger a la gente que no tiene nada, dándole confianza y ahora, según él, apoyo económico a la mayoría que está en pobreza y no tiene como aguantar la pandemia ni su secuela de quiebra económica o de supervivencia básica,  para muchos que se quedan de la noche a la mañana sin entradas o trabajo. Dijo hoy que ya logró obtener medios para proteger a los más pobres y que desde ese punto, se iba a “esparcir la ayuda a los demás” .
No creo que haya llevado bien el asunto ni su comunicación pero se entiende que trató de no preocupar y dar apoyo moral (otra cosa que ni él ni su equipo han sabido comunicar) sin embargo, a cierto sector informado de lo que sucede en otras partes del mundo sí que lo preocupó, porque le dió a entender que no se actúaba como en otros países.
Considero un error de transparencia, misma que debió afrontar sin pensar que actuando de modo paternalista estaba ayudando a un sector.
Entiendo, pero no justifico esta manera de actuar, que no es ética desde un punto de vista del derecho a la información verídica que tiene un ciudadano en relación a su gobernante, en una sociedad democrática.

La verdad es que estar en ese puesto tomando decisiones, es perder-perder. Siempre sales como el cohetero. La triste realidad terrible es que el país no aguanta un paro generalizado durante meses como lo puede aguantar, con mucho sacrificio, un país del primer mundo. Todo aquí es diferente. La cantidad de individuos, las distancias enormes, la economía, la educación,  la infraestructura de hospitales y sistema de salud y los mecanismos burocráticos y protocolos que medianamente están funcionando en otros países europeos, o decididamente totalitarios, como China y sus medidas draconianas.

La solución que me queda claro que tomó el gobierno mexicano desde el principio fue la misma que tomaron Iglaterra e Israel, y en cierta medida Francia , aunque éstos países actuaron con mayor transparencia (en el caso de Israel, no deja de sonar eufemista el giro de defensa a los abuelos y la separación de jovenes y adultos mayores, dicho esto como una solución facil y sin decir, como lo hizo Boris Johnson, que todas las familias perderían seres queridos). México, como digo, ya había tomado esa decisión a nivel gobierno, más obligado por la situación socio-económica, como comenté arriba, que por sesudo análisis médico/científico. Tomar esa decisión es como decir “Que se enfermen los jóvenes, para que de manera natural la población comience a adquirir inmunidad de grupo y la pandemia se detenga. Y esperemos que tengamos suficiente “parque” para ayudar a los graves, en su mayoría mayores de 60″. En pocas palabras, que dios escoja a los “suyos” y los demás a rezar y cuidarse cada quien para su santo.

La manera de llevar a cabo este plan, que según AMLO tienen 3 meses pensando y la manera de comunicarlo se presta a que se vea indolente… y ya de por sí tenía haters, pero es en cierto sentido estricto equivocado ese modo de percibirlo .
Por ejemplo con las declaraciones sobre amuletos y oraciones, que van dirigidas en su discurso a los más incultos, pobres y desamparados, (su capital político, pero en términos reales, ciertamente los abandonados de siempre y en número enorme ) y que son los que más la van a llevar mal si esto se pone feo, como todos los indicadores apuntan. Es lo que hacen los gobiernos cuando la situación no tiene una solución rápida o viable en términos pecuniarios. Apoyarse en la iglesia, y la fe eslo que hace Trump, y era lo que se hacía en cada momento difícil aquí, sea la Guadalupana o  la chamanería. Apelar a la sensación de seguridad que da el creer en algo.
Insisto, entiendo, pero no justifico.

Recapitulo el caso: en su mañanera de antier (18 de marzo), se le ocurrió mostrar unos amuletos que la gente le ha dado en sus visitas a pueblos y ciudades. En las ediciones y recortes del video que se propagó en medios y redes, se sugiere (algunos lo dicen abiertamente) que le dice a la gente que así se van a defender del coronavirus. De ahí, los medios internacionales han seguido diciendo ese malentendido. En realidad, ahí y en todo momento ha dicho que la gente debe seguir las indicaciones de la SSA y los consejos de seguridad que promovió la OMS lavado de manos, estornudar en el codo, etc. (aunque en su afán de “ser como el pueblo” actúa de forma displicente sin aceptar gel hidroalcohólico y dando besos abrazos y caricias a niños y adultos) Y los últimos días, la misma SSA sugiere que actuemos como en fase 2.
La percepción de muchos, apoyada por memes y videos editados, fue que no hace nada en su estrategia al mismo tiempo que promueve amuletos .
Curiosamente, en redes sociales esas oraciones y fotos de “detentes” abundan. Nuestro pueblo cree fervientemente en eso.

Mi lectura sobre el manejo de Estado de la actual crisis de salud pública es que independientemente del resultado final, AMLO, desde su visión autoimpuesta de presidente “histórico” y enfrentado con una realidad social, económica y estructural muy delicada,  se encuentra en una situación de zugzwang ante los escenarios de un tablero de ajedrez de estadista. Seguramente en consenso con empresarios y equipo de desarrollo social se tomó la decisión que México puede tomar a pesar de todos los vendavales. Seguir adelante sin detener económicamente al país. Cualquier decisión lleva a una mala posición. En ajedrez, ante una disyuntiva que lleva a dos malos caminos, se tiene que tomar el que favorece un mejor final. Las variantes que siguen son muchísimas y complicadas. Eperemos que el mandatario, pero también  nosotros, nos comportemos a la altura de un problema mayúsculo que evidentemente todo el gabinete conoce.
Hago votos por que las secuelas sean restañables y soportemos el aparentemente inevitable vendaval

Sin duda una decisión durísima y que pondrá al país en un momento histórico… pero no la clase de historia con la que soñó y que, sin embargo se le presenta como oportunidad para escribirla con bonhomía y sin protagonismo.

No son momentos de estar a favor o en contra de su mandato o del de cualquier otro en su puesto. Es momento de ayuda mutua, de creatividad ante la adversidad, de menos quejas y más ideas, de ponerle el hombro a quien lo necesite y a no ser un patán oportunista que crea que a río revuelto puede sacar provecho.

La actual es una situación en la que jamás ha estado la humanidad. Está comunicada como nunca, con acceso a todo el conocimientoo, con la evidente necesidad de actuar todos a favor de todos para no caer en lo infrahumano. Es claro que solo podemos salir de estas actuando al unísono y sin intereses de grupo. Si los demás caen caemos nosotros. Si solo veo por mi, hago que los demás, en su caída, me arrastren.
Por las reacciones del ciudadano de a pié de cualquier país, me doy cuenta que todos somos iguales (salvo la minoría de psicópatas de siempre) y todos actuamos de buena fe. Tengo confianza en que esta situación sacará lo mejor de nosotros y sabremos acomodarnos a las situaciones difíciles que por primera vez como humanidad total podemos resolver.